Sábado, 28 agosto 2010
Allí estaba, delante
de mi abuela Erundina. En compañía de mi padre, mi novia y la chica que
la asiste a sus 92 años. Cada vez que regreso a Asturias voy a verla, le
llevo dulces, paso un tiempo con ella, hablando, lúcida como está, con
esa mirada sin tiempo, pilla, irónica, unos...