Lunes, 27 junio 2011

EL ENCLENQUE

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Victoria Pelayo

         Ella tenía cuatro años más que él y ese detalle impidió que pudieran conocerse. Era impensable que un muchacho de quince años osara acercarse a una chica de diecinueve con una nube permanente de moscardones a su alrededor. El se limitaba a mirarla de lejos, en las fiestas del pueblo, cuando iba de acá para allá despertando el interés de todos. Era imposible que se fijara en él, un enclenque de quince años, escuchimizado, retraído y feúcho.

 

         Tuvieron que pasar veinte años para sentirse alguien, para poder  acercarse a ella con seguridad y hablarle, por fin. Ya no estaba escuchimizado, los años, la buena alimentación y el gimnasio, habían hecho de él un hombre bien parecido. Y ahora la tenía delante, además, alguien los había presentado y ella estaba allí, hablándole con total naturalidad del tiempo, del pueblo y de las fiestas. 

 

         Ni los veinte años que habían pasado ni sus bíceps pudieron evitar los nervios cuando la diosa de sus sueños de quinceañero le habló. A las frases corteses de ella respondió como un auténtico troglodita de las cavernas:

 

         - Siempre estuve enamorado de ti, tenías las tetas y los ojos más grandes que he visto.

 

 


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2 Comentarios
pepe
Fecha: Miércoles, 29 junio 2011 a las 18:59
No dejes de escribir cortos de calidad como este.
Ángela
Fecha: Lunes, 27 junio 2011 a las 11:55
Ja, ja. ¡Demasiado tiempo esperando para decirselo!
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