Una pareja discutía acaloradamente en el comedor de la escuela de ingeniería. Ella lloraba y gesticulaba mientras él daba muestras de controlar la situación y no dejarse llevar por los aspavientos de ella. Él se agachó y le dijo algo al oído, lo que provocó que el llanto se intensificara después de oír el secreto. Él le acariciaba el pelo y le repetía, venga no seas tonta, si te quiero, pero ella permanecía insensible a los intentos de él por consolarla. Una hora después cansado de tanta incomprensión, él se levantó de repente y dijo lo bastante alto como para que todo el mundo en el comedor lo oyese y volvieran los ojos hacia ellos.
- Siempre hay que hacer lo que tú quieres, estoy harto de tu egoísmo, te he dicho que sería sólo una vez, no es más que sexo y además, tú estarás en la playa con tus padres, ¿qué más te da?, no sé porque no puedes comprenderlo.
Victoria Pelayo Rapado