Miércoles, 6 julio 2011

La irresistible ascensión de un hombre del pueblo extremeño

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Francisco de Borja Gutiérrez

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Mi recordado amigo Julio Luengo, el mejor locutor de radio que a mi parecer ha dado Extremadura, y del que  aprendí a raudales tanto de la vida como de la profesión de  comunicador, allá por los años setenta-ochenta del siglo pasado, iniciaba su comentario crítico y sincero sobre temas de actualidad de la región,  todas las mañanas a eso de las nueve menos cuarto en Radio Extremadura de la Cadena SER en un microespacio de opinión denominado Desayuno de Trabajo, con la frase : “Buenos días, entrañable pueblo extremeño”. Daba igual donde te encontraras, en El Gasco o en Higuera la Real, en Cambroncino o en San Pedro de Mérida, el caso es que cuando escuchabas ese saludo, sentías a nuestra tierra en lo más profundo y fuera como se sucediera el día, el ánimo ya lo llevabas por delante. El maestro de la palabra nos abandonó precipitadamente, para cuando sea encontrarnos en los confines de la eternidad y nos dejó la estela de la extremeñidad más profunda, que jamás nos abandonará.


Esto viene a cuento porque cuando escuché en noviembre del a. 2008 en el Palacio de Congresos de Mérida a José Antonio Monago Terraza,  en presencia, entre otros,  de Mariano Rajoy, Miguel Celdrán, José María Saponi y Carlos Floriano, decir a las mil  personas que allí nos encontrábamos, entre militantes, simpatizantes, curiosos y periodistas, que una vez elegido Presidente del Partido Popular, él se iba a trabajar a su despacho que ubicaría en las calles, en las plazas, en las carreteras de Extremadura, me vino a la mente lo que acabo de citar de Julio Luengo, y pensé “este tío, seguro que cuando empiece la jornada , dirá lo mismo: “ Buenos días, entrañable pueblo extremeño” y luego, claro,  ya  le pueden echar kilómetros, gestiones, problemas, vivencias, que como siempre pensará en extremeño, al final, se saldrá con la suya que no es otra que lo entonces dijo:  Además de trabajar en mi despacho en la calle, pensaré siempre en extremeño y me recorreré Extremadura de arriba abajo y en las próximas elecciones, seré el presidente de todos los extremeños.


Por deformación profesional, uno se precia de ser amplio observador y en seguida me fijé en las caras de Rajoy , sorprendido, Celdrán, expectante, Saponi, escéptico y Floriano, incrédulo. No creo que en esos momentos de euforia, porque comenzaba una nueva etapa en el Partido Popular, que previamente había estado muy convulso, apenas nadie creyera a Monago.  En ese apenas nadie, incluyo, entre unos cuantos más,  a Luis Alfonso Hernández Carrón, Juan Parejo, Cristina Teniente y Fernando Manzano, que cito por ser personas seguras de  sus convicciones y posibilidades de futuro y creyentes convencidos de la filosofía política de su líder. Confieso que yo tampoco le creí, quizás llevado por el breve conocimiento de su persona aunque me había estudiado su biografía, que me llamó la atención en varios aspectos vitales como el famoso incendio de Almacenes Arias en Madrid, donde actuó como un héroe, en su condición de bombero o que siendo maestro se hiciera abogado y especialista en Criminología.


En apenas dos años y medio,  Monago ha instalado y levantado su despacho a diario, después de haber recorrido más de trescientos mil kilómetros y se ha empapado de la realidad de la tierra y sus gentes hasta llegar al lugar que hoy ocupa y con el objetivo cumplido. En tal sentido decir que se podrá estar de acuerdo con sus principios, con su ideología, con su forma de entender los problemas, tan discutibles como los de otros políticos de igual o distinto sesgo, lo que nunca se le podrá cuestionar a José Antonio Monago Terraza es su amor y entrega por Extremadura. Esa, que  como el valor se supone, es una impronta que se lleva per se y además se contagia de tal manera que uno queda impregnado de por vida.


En numerosas ocasiones, inconsciente o conscientemente, le he comparado con otros políticos que por ejercer la profesión que uno desarrolla a diario, conozco, estimo y admiro, y he comprobado el respeto que se le tiene, una vez superados los vaivenes que conlleva  la asunción de responsabilidad hasta que se ha asentado como líder indiscutible del Partido Popular de Extremadura, y uno de los más considerados desde su formación política, en España. Y he de decir que cuando comprobé como se desenvolvía en  la reciente campaña electoral para consolidar el mensaje que durante dos años y medio largos había sembrado en los pueblos y gentes de la región extremeña, me acordé del día que resultó elegido Presidente del Partido Popular en la región y por aclamación, de su frase: Dentro de dos años  y medio seré el presidente de todos los extremeños y recordé las caras de Rajoy, Celdrán, Saponi y Floriano, y me dije: este tío se va a salir con la suya, no hay duda. Item mas: la noche electoral del 22M fue presidente de Extremadura por mayoría absoluta durante tres horas. Después, pasó lo que pasó, y comenzó lo que aún estamos viviendo, aunque como Monago es obvio que está tocado con la varita de la extremeñidad, a fe que se ha  salido con la suya.


Un hijo del pueblo de Quintana de la Serena, vástago de un guardia civil, bombero laureado, abogado criminalista, maestro de escuela y sobre todo ejecutivo de despacho en las calles, plazas y carreteras extremeñas, se ha convertido en apenas un plis plas ¿ que es la vida si nó? en el fiel representante de una nueva generación, con una buena dosis de indignación, que curiosamente se está desarrollando  en plena crisis de valores, de economía y de la política y que tiene la base indeleble del amor por la tierra y las gentes de Extremadura porque la conoce, la respeta y cree en ella, tres premisas fundamentales para trabajar vocacionalmente y entregado como lo hace José Antonio Monago, que ha pasado en menos de mil días de ser el  gran desconocido a Presidente de todos los extremeños .


Dicho lo cual debo decir, creo que es oportuno hacerlo,  que a lo largo de mi vida he ejercido siempre la libertad de opinión, con enorme franqueza, incluso descaro e imprudencia, y a veces temeridad, lo admito. Pero siempre presidido por la sinceridad de mis opiniones. Digamos que así es mi idiosincrasia,  y esto tanto en el ámbito profesional como en el plano estrictamente  personal.


 Cuando mis opiniones son críticas a quien desempeña el poder mis compañeros y parte de mi entorno las califican como imprudentes y suicidas. Pero, si por el contrario, alaban, o ensalzan la gestión o actitudes de quien en algún momento detenta altas responsabilidades, los mismos me acusan de adulador. No me importa, lo asumo y sigo hacia delante sin más pretensiones que ser consecuente conmigo mismo.


 Lo cierto, es que ya soy muy mayor para cambiar por lo que como decía el poeta griego Esquilo:  "No es la palabra de un hombre la que nos hace creer en él, sino él en la palabra." 

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4 Comentarios
anagun
Fecha: Jueves, 7 julio 2011 a las 00:46
Bravo ! Buena suerte con Monago y viva Extremadura ! Nos vemos ? Besos
tanis boyero
Fecha: Miércoles, 6 julio 2011 a las 22:30
Estupendo artículo, amigo Borja, y no se preocupe, a quién le pique, que se rasque. Monago tiene la oportunidad de su vida de deostrar que por encima de todo está lo que a él se le llena de boca de decir. ¡Extremadura!
JOSE SANCNEZ SERRANO
Fecha: Miércoles, 6 julio 2011 a las 21:02
SR.MONAGO:PRESIDENTE:AHORA DEBE HILAR FINO,SER MAS LISTO QUE ELLOS,IR POR DELANTE,SE LA TIENEN SENTENCIA...SALUDOS...
angela
Fecha: Miércoles, 6 julio 2011 a las 20:46
Ojala todos los políticos trabajen en la calle como el Señor Monago. todo lo que dice en su artículo es poco.
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