Sábado, 17 abril 2010

Soñé porque soñar podía...

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Elvira Holguín

Probé una y otra y la de más allá, pero todas decían lo mismo y ninguna me daba carburante. ¡Oh, dioses! Tenía que hacer kilómetros aún, había una cita importante, Perseo, para celebrar no sé qué aniversario de su felicidad y boda con Andrómeda dijo que me esperaba con sus miles de volátiles luces para dejarme atraparlas (o eso me aseguró) prenderlas y tejerlas en mis cabellos, en mi cuerpo, en mi mente y en mi alma... ¡No llegaría a tiempo!

Soñé, porque soñar podía (y que coste, que sin proponérmelo, pues estaba dormida) con una gasolinera en la carretera Nacional... (no recuerdo el nº, lo que sí estoy segura es que no era una autopista ni una autovía) quería repostar, pero todos las mangueras me decía solamente:"Ha elegido la super estrella de nuestros depósitos!: ¡Felicidades por su elección!”...pero de la manguera no salía ni una sola gota con la que rellenar mi depósito.

Probé una y otra y la de más allá, pero todas decían lo mismo y ninguna me daba carburante. ¡Oh, dioses! Tenía que hacer kilómetros aún, había una cita importante, Perseo, para celebrar no sé qué aniversario de su felicidad y boda con Andrómeda dijo que me esperaba con sus miles de volátiles luces para dejarme atraparlas (o eso me aseguró) prenderlas y tejerlas en mis cabellos, en mi cuerpo, en mi mente y en mi alma... ¡No llegaría a tiempo!

Los responsables de la gasolinera estaban demasiado ocupados con no sé que gente...creo que eran 22 que estaban pegando patadas a una pelota blanca y negra y sólo me decían: ¡Vuelva a intentarlo!

Pero Na de Na, el mensaje era siempre el mismo: :"Ha elegido la super estrella de nuestros depósitos!: ¡Felicidades por su elección!...

Triste me senté el punto kilométrico de la N... (el suelo estaba demasiado frío) Los montes también estaban oscuros, parecían tristes mostrando sólo sus oscuras siluetas y esperando que la luz de la luna hiciera su contorno más nítido y real (ella –la luna-tenía celos de las perseidas, pero hoy no le tocaba salir) De pronto, escuché una voz: ¡Puedo llevarte en mi caballo! ¿Hummm...? me hablaba un caballero vestido a la antigua que por escudo llevaba un cuaderno (eso sí, de tapa dura) y por espada una estilográfica... ¿Qué hacer?
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