Bien harían nuestros políticos en consensuar leyes que por una parte protejan a los jóvenes de toda información putrefacta como de igual manera ser un poco más duros a la hora de sentenciar a jóvenes después de actuacìones como las sufridas a Sandra Palo, Marta del Castillo...
Como padre y como Educador Social he de manifestar mi más profunda preocupación antes las noticias que día a día nos sobresaltan con un nuevo acto de violencia en nuestros jóvenes.
Un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de San Diego sobre una población d e 8,6 millones de jóvenes entre 12 y 17 años revelaban que uno de cada tres están involucrados en conductas delincuenciales o experimentan problemas emocionales, incluyendo peleas, robos, manejar automóviles bajo la influencia del alcohol y drogas, faltar al colegio, sentirse deprimido e intentar herirse o suicidarse deliberadamente.
Uno de cada ocho pueden padecer depresión y en niños uno de cada cinco experimentan un problema mental de conducta o emocional.
La tasa de suicidio ha aumentado en un 200% en la última década, siendo la tercera causa principal de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años. Y mucho más alarmante la sexta en niños entre 5 y 14 años
Todos estos datos no hacen sino constatar que en algo nos estamos equivocando padres y educadores, les estamos dando una vida sin sacrificio. La falta de autoridad, respeto y valores brillan por su ausencia pero creo que los culpables del detonante de todo ello somos los padres, educadores y gobernantes.
Bien harían nuestros políticos en consensuar leyes que por una parte protejan a los jóvenes de toda información putrefacta como de igual manera ser un poco más duros a la hora de sentenciar a jóvenes después de actuacìones como las sufridas a Sandra Palo, Marta del Castillo...
Y nosotros, padres, y educadores en esforzarnos en formar a nuestros hijos en valores que nos digifiquen, siendo coherentes en nuestras actitudes y comportamientos ya que ellos a pesar de su juventud no son tontos ni ciegos.