Vamos de sorpresa en sorpresa: primero, que si estábamos en crisis o no , después, el derrumbe de la Bolsa , pues estábamos en peor situación de la que nos habían hecho creer; y ahora, señoras y señores ... “Reforma Constitucional Express “.
¿Pero hasta dónde vamos a llegar?. Y lo peor de todo esto es que los ciudadanos españoles, la mayoría mil euristas, nos estamos encontrando con todo este berenjenal sin comerlo ni beberlo, pues somos nosotros a los que realmente nos están afectando toda esta situación. Otros sin embargo, están sacando partido de ella.
Nos encontramos en un momento histórico muy crítico, pues los hechos que nos acontecen son de un matiz insólito que nunca antes habíamos vivido: aumento desorbitado del paro, bajadas de sueldo, bajadas de las prestaciones sociales, mínimos históricos de la bolsa y ahora nos vienen con la Reforma de nuestra Carta Magna, y una vez más, nos coge desprevenido a propios y extraños y si no que se lo pregunten a los parlamentarios, que ni siquiera ello estaban al tanto de tal desaguisado.
Y yo me pregunto: ¿ una reforma constitucional se puede hacer de esta manera?, a las bravas, sin explicaciones convincentes, pues ni siquiera los analistas políticos y económicos se las creen, sin un mínimo debate político y social serio? : y más cuando no hay certeza, según los expertos que se han manifestado, de que esta medida pueda solucionar la desconfianza de los inversores internacionales sobre la deuda española y de llevarse a cabo, los duros recortes que tendrán que aplicarse, serán todavía más dolorosos.
Si es necesaria hacerla, que nos lo expliquen y nos convenzan, pero me niego a asumirla a ciegas, ya que tendré que sufrirla.
Vamos de decepción en decepción.
Despertemos y reclamemos a nuestros legisladores una explicación.
Una reforma constitucional no es cualquier cosa.
Carmina Santos.