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Guillermo Fernández Vara
Lunes, 5 septiembre 2011

Resignación, nunca

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No hay cosa peor en la política , como en la vida, que la resignación y el conformismo. El Partido Popular de Extremadura hoy en la Junta, con su presidente a la cabeza instalado en su discurso del “NO”, se convierte, con su pesimismo, que confunde austeridad, que es gastar bien, con recortes que es no gastar, o no gestionar nuevos ingresos, en el líder de los resignados. Ni una sola apelación a modelo alguno de desarrollo y crecimiento . Hace un par de meses en su investidura el modelo y el futuro estaba en “el campo como yo lo quiero”. Ahora parece que el modelo de empleo es la comunidad de Madrid que vive precisamente de la agroindustria…Aparece el discurso profundamente liberal que durante meses se escondió. Vamos sabiendo ya cuales son las ideas que están antes que las ideologías. En una gran posibilidad, como es una entrevista a 20 columnas en el diario HOY, pierde una gran oportunidad, para desde el realismo de lo complicado de la situación, igual de complicado que hace seís meses cuanto todo era culpa mía (aquí podéis escuchar las palabras del Portavoz del PP), proyectar confianza y generar esperanzas. Las anécdotas y las agencias de marketing nunca lo harán sin realidades.

 

Me decía un buen amigo hace algunos años que llegó a ser presidente de un gobierno, que gobernar significa tomar decisiones en base a un programa y una realidad, gestionar prioridades y liderar el estado de ánimo de los ciudadanos. El ciudadano sabe como estan las cosas de díficiles. No nos ha puesto donde estamos cada uno para que se lo recordemos todos los días, en grupo y de uno en uno, sino para que proyectemos con nuestras prioridades y decisiones un mensaje de confianza y de esperanza. Merece la pena intentarlo, porque por primera vez en el último siglo nos podemos sentir iguales, y eso significa todo menos resignación. No miremos demasiado hacia fuera para que nos resuelvan todos nuestros problemas porque algún día nos miraremos al espejo y no nos veremos.

 

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