Le ha tocado a Ainhoa, pero le había podido tocar a Tony, a
Ángel, a María Victoria, a Silvia… a cualquiera de los muchos cooperantes
extremeños que andan por el mundo llevando lo mejor de nosotros que son ellos
mismos. Estoy muy preocupado por su secuestro en el Sáhara, le envío a ella y a
su familia todo el cariño y respeto del mundo, y el deseo de que se resuelva
muy pronto.
Uno de los aspectos de los que me siento más
orgulloso del camino recorrido por Extremadura es precisamente la cooperación
internacional al desarrollo. Y no solamente por los fondos destinados, sino
porque se ha creado un movimiento ciudadano de solidaridad en torno al cual
trabajan y colaboran muchos jóvenes extremeños que son la mejor muestra de
nuestra comunidad…