Durante esta campaña, además con contar lo que cada uno hemos hecho en el pasado, pensando más en lo que le interesaba a España que a nuestro partido, otros al contrario, y lo que pretendemos hacer en el futuro, unos gastar lo que haya, el PP, y otros que haya más para gastar, el PSOE, he contado una historia verídica que no me resisto a traer a esta ventana.
Es la historia del actual piloto del gobierno de
Extremadura, el señor Monago(PP), y de sus copilotos, porque se turnan, los
señores Escobar, Cascos y Nogales(IU).
El 8 de Julio cambiamos de piloto. Me llevé la
sorpresa de que cuando me bajé del coche para dejarle su sitio no me sustituyó
solamente el piloto, sino que venía acompañado de su copiloto. Descendí, porque
esa era la decisión de los ciudadanos, pensando que permitirían que pusiera
seguir, aunque fuera en el maletero, aportando cosas al futuro del Extremadura.
Arrancaron muy rápido dejándome en tierra, y a los doscientos metros se
pararon. No era suficiente con cambiar el piloto y el copiloto. El tapizado les
olía a los de antes. Y metieron el coche en el taller para cambiarlo(cambio de
escaños en el parlamento). Quince días, todo parado. Y llegaron muy contentos a
recoger su coche, ya sin olores. Se marcharon, y a los doscientos metros
volvieron a parar de nuevo. Habían cambiado el tapizado, pero no el color del
coche, que seguía siendo rojo . Y otra vez al taller. Esta vez a la sección de
chapa y pintura. Se miraron los dos y se dijeron. ¿Y de qué color lo pintamos?
El copiloto resolvió las dudas. No voy a permitir que lo pintemos de azul del
todo. ¿Y entonces? , preguntó el pintor. Ponle tonos azulados, pero que no
parezca azul del todo. Que se vea que nosotros hemos disimulado el color. Otro
mes en el taller(cambiando Junta de Extremadura por tonos azulados de Gobierno
de Extremadura). Y así durante meses que eran claves para hacer frente a la difícil
situación que estamos viviendo. El resultado es que mientras piloto y copiloto
se preocupaban de las chorradas, de los colores, de los olores, de los sitios,
de los nombres, en Extremadura se destruían el doble de empresas y de empleos
que antes de las elecciones.
El piloto y el copiloto están felices, pensando
que las elecciones generales son un refrendo, aunque no sepan donde nos llevan,
y a pesar del sufrimiento que sus políticas, o su ausencia de política y
presupuestos, están produciendo en mucha gente. O sí lo saben. Quizás les dé lo
mismo, con tal de que los colores de antes hayan desaparecido.
Guillermo