Miércoles, 23 noviembre 2011

La sensación postelectoral

Marcar como favorita Enviar por email
Juan Cruz

La incertidumbre que produce toda campaña electoral se ha trasladado al periodo postelectoral. De pronto, ya nadie habla de los proyectos que expuso, batallan por la silla en el Parlamento los que ya han sido elegidos (quieren grupo, quieren prerrogativas), buscan secretario general los derrotados, buscan sitio los ministrables, se mueven en torno a sí mismos para hacerse visibles ante el líder. Están contentos los que están contentos, están perplejos los que se han metido en el ojo de la perplejidad, y es como si haber ganado (o haber perdido) sea el fin de la historia, que el resto depende de un milagro o de un salvavidas. Mientras tanto, la vida sigue, y sigue de tal manera que parece un remolino dando vueltas en la plaza grande de una ciudad chica. Los efectos de la economía sobre la vida española (la economía manejada por los mercados, no por la política) sigue siendo atosigante, y lo seguirá siendo, y no se ven por ahora síntomas de que el Gobierno que vendrá, el del Partido Popular que ganó abrumadoramente al PSOE, esté preparando armas para darle grandeza a la respuesta que este país debe ofrecer ante la crisis en la que está hundido junto al resto de los países de Europa. La sensación que se padece es la de aguda mediocridad, como si en lugar de una catarsis aquí se haya impuesto la instalación en una nube negra en la que vamos a seguir cuando descorran el velo en la taquilla de los mercados. La política manda muy poco en este universo en el que vivimos, y esa evidencia añade incertidumbre a la ahora antigua inquietud de los ciudadanos. Los síntomas son de mediocridad, es lo que siento. Ojalá tenga esto más que ver con un estado de ánimo que con un estado de cosas, pues el ánimo es cambiante, tiene sentimientos y por tanto sentido, y las cosas son como muros de hormigón, no tienen corazón ni tienen sentido, sino que tienen estado, contundencia. La voluntad de las cosas no existen, y estamos, como en aquellos chistes de Chumy Chúmez a los que aludo aquí de vez en cuando, debajo de una de esas piedras enormes y oscuras de las que no nos sacan los discursos ni las buenas intenciones. 

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
DigitalExtremadura.com | Última Hora, Actualidad de Extremadura • Términos de usoPolítica de PrivacidadDONDE ESTAMOS
© 2012 • Todos los derechos reservados.
POWERED BY FOLIOePRESS