Lunes, 5 diciembre 2011

Ni Franco, ni José Antonio

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Rodolfo Orantos Martín

Visto el informe de la comisión de expertos sobre Cuelgamuros sólo me cabe una reflexión posible: cada muerto a su casa, dicho esto con todo el respeto que me merece cualquier persona, viva o difunta y sus familias.

 

El Valle de los caídos al que yo prefiero llamar la Basílica de Cuelgamuros debe quedar reducido al ámbito religioso y monacal y perder toda su condición pública, ya que es de la Iglesia Católica y debe ser ella quién lo atienda y regule, como la Catedral de Burgos, por poner un ejemplo y en las mismas condiciones que cualquiera del resto de los conjuntos monumentales históricos y artísticos que la Iglesia tiene en España.

 

Nada tiene que ver este inmueble con el Patrimonio Nacional, que es el conjunto de propiedades hasta 1931, Real Patrimonio de Don Alfonso XIII, que la República arrebató, denominó Patrimonio Nacional y que Franco después no le devolvió. Este conjunto de Palacios y Conventos vinculados a la Corona hoy sigue siendo propiedad del Estado, aunque al servicio y uso de actividades oficiales e institucionales de Su Majestad el Rey y sólo se ha visto incrementado en los últimos años con el Imperial y Real Monasterio de Yuste, residencia real también en su momento.

 

Es más la pretensión de Franco de integrarlo en el Patrimonio Nacional, consecuencia de su complejo de rey sin serlo, lo que le llevó incluso a otorgar títulos de nobleza.

 

También es Cuelgamuros, un osario, como muchos templos de la iglesia en España, respétese y acéptese, cuando sean posible las voluntades de las familias, si quieren reconocer y llevarse lo que les corresponda.

 

El asunto no da para más, por lo que se aplique la Ley y se despoje al recinto de la iconografía fascista, que se le ceda a la Iglesia como un templo y monasterio más, que se le cambie el nombre por el de Basílica de Cuelgamuros, que se quite de en medio a Patrimonio Nacional y que se lleven a donde mejor proceda los restos de Franco y de José Antonio.El primero, por poner un ejemplo, engañó a los Carlistas, adulteró el pensamiento de la Iglesia, se apropió de la idea de Patria, se cargó los Fueros y tardó cuarenta años en traer al Rey, y para mayor escarnio,  otro distinto.El segundo no pasaba de ser un político normal magnificado por su muerte, la guerra y la parafernalia posterior

 

En definitiva, la gente suele enterrarse de donde es, de ahí que El Ferrol y Jerez de la Frontera no sean malos sitios.

 

Rodolfo Orantos Martín

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