Domingo, 11 diciembre 2011

Hasta que brote la sangre

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Tomás Martín Tamayo


Hay normas que por estar impresas en el sentido común no necesitan ser escritas porque si tuviéramos que legislarlo todo, acabaríamos contando las veces que respiramos. ¿Es necesario articular un protocolo para establecer que un gobierno en funciones no puede darse homenajes de última hora? Pues parece tan absurdo como necesario, porque la fiesta continúa, derramando millones de euros en cada BOE para, hasta el último minuto, seguir esquilmando las arcas públicas, a cambio de nada y para agradecer a unos pocos los servicios prestados, pero… ¡con el dinero de todos! Alguna norma genérica habría que establecer para que los que tienen un gorrino adosado en el cerebro, no sigan succionando de una teta de la que sólo brota sangre.

En ningún sitio está escrito que una ministra en funciones, a diez días de dejar el cargo, no pueda organizar un periplo turístico para ella y su séquito habitual. Es algo que debería salir de la conciencia, pero cuando ésta es dura de oídos la música no llega, aunque se tenga orejas de elefante. La penosa ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, antes de irse ha querido darse un homenaje y aprovechando el último tren que le queda, se ha ido a México, Nueva York y Moscú, para asistir a diversos eventos culturales. En México estuvo en una gala cinematográfica y en Nueva York ha descansado unos días, hotel de cinco estrellas, por el encomiable afán de estar presente en una exposición monográfica de Sorolla. Después voló hasta Moscú porque, infatigable hasta el último aliento, quiso estar presente en la clausura del Año Dual (¿?) y, de paso, regalar su presencia en una actuación en el Bolshói. En Moscú, en justa correspondencia a su esfuerzo, ocupó varias habitaciones en el hotel más caro, donde se reservó una suite de lujo, a razón de 1.200 euros/noche. Antes de irse habría que darle la medalla del trabajo…

¿Tenemos que regular los negocios particulares de algunos miembros de la Familia Real para impedir que a su sombra se cometan abusos? Pues parece que sí, que hay que hacerlo porque ahí están los tiros libres del señor Urdangarín y su esposa, montando un lucrativo negociete de influencias para llevárselo calentito. ¿Qué la esposa, pese a ser dueña del 50% del negocio no sabia nada? ¡Ah, bueno, pues usted perdone, aquí no ha pasado nada! ¿Hay que creerse también que es la diabólica casualidad la que ha hecho que la hija mayor de los reyes, presidenta de la Special Olympics, conceda el galardón anual de esa fundación a la Fundación Mapfre, en la que trabaja como directora de proyectos? El galardón deberá pasárselo doña Elena de una mano a otra, ya que es ella la que lo entrega y la que debe recibirlo. Doble mérito el suyo.

¿Debemos articular una ley para que los gobiernos en minoría se bajen de la prepotencia y pacten sus decisiones con la oposición? Parece innecesario porque el sentido común debería ser la ley más compartida y aceptada, pero.... A base de legislar, acabaremos todos con un sensor en el culo, para controlar los gases de efecto invernadero.

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