Agallas para hacer reflexionar contra la xenofobia, las del profesor Antonio Ledesma, poniendo en evidencia a toda una comunidad educativa cobarde y sin agallas y agallas las de un pueblo, del mismo nombre, enfrentado a todas las Instituciones a las que ha puesto en entredicho.
Esta semana dos hechos muy diferentes hacen relación al significado de esta palabra.
Por una parte hemos leído la historia de un profesor “con agallas” que después de impedir que un alumno fuera agredido por compañeros de su Instituto, analizó la realidad de su centro y la resumió en un escrito que colgó en la puerta, la falta de “agallas” de todos aquellos alumnos que mientras pegaban al chico magrebí habían mirado para otra parte. Su escrito se llamaba:”Carta para alumnos valientes”.
” Me resisto a creer que las charlas, las actividades, las excursiones que hacéis en el día de la mujer, de la paz, etc. no sirven para nada, confío en que sólo unos cuantos de vosotros seáis unos COBARDES. Y también confío en que cuando alguien insulte o agreda a otro, no os pongáis de su lado, sino que lo aisléis, si no lo hacéis seréis igual que él”.
Agallas es también el nombre de un pueblo del sur de Salamanca, que como otros tantos pueblos que atravesamos cuando cruzamos la llanura salmantina, camino del Norte, vemos como agonizan sus casas pardas y sus carreteras estrechas. Pueblos envejecidos, sin futuro.
Agallas ha pedido incorporarse a Extremadura, porque aquí, aunque el envejecimiento hace también estragos en el mundo rural, la sangría no es tan rápida. Las infraestructuras que cruzan de norte a sur y de este a oeste han tejido una red en el mapa que permiten comunicar comarcas antes aisladas.
Los centros de salud, los centros educativos, están situados a una distancia razonable, esto ha sido posible por la política de desarrollo rural que se ha venido llevando a cabo en las últimas décadas
Y esto que vemos y disfrutamos nosotros, también lo han visto los vecinos de Agallas. Y han tomado una resolución: dejar de pertenecer a una comunidad autónoma que ha olvidado sistemáticamente a sus pueblos. Lo que ocurre en Salamanca, no es muy diferente de lo que ocurre en otras provincias castellanas.
Agallas para hacer reflexionar contra la xenofobia, las del profesor Antonio Ledesma, poniendo en evidencia a toda una comunidad educativa cobarde y sin agallas y agallas las de un pueblo, del mismo nombre, enfrentado a todas las Instituciones a las que ha puesto en entredicho.