Tras la cercanía del 38º Congreso Federal del PSOE me gustaría reflexionar sobre este proceso agitado que estamos viviendo dentro del partido, y que también se reflejan en el interés de aquellos que simpatizan con nosotros.
A estas alturas todavía desconozco qué posición ideológica plantea la ex Ministra de Defensa, Carme Chacón, y qué ideas concibe el ex Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos tienen una forma de ser, una determinada edad, un determinado carácter, pero al margen de cuestiones físicas y de imagen ¿qué hay detrás de cada candidato? ¿quién es capaz de demostrar a través de los planteamientos políticos que defenderá más y mejor los planteamientos de una socialdemocracia fuerte y necesaria para el futuro de este país? Está claro que si gana Rubalcaba la reforma del PSOE será más corta que si gana Chacón, pero al margen de los tiempos¿quién puede marcar la alternativa necesaria al PP?
Cuatro millones de votos menos obtuvimos en las últimas elecciones generales celebradas el 20 de noviembre del pasado año. Cuatro millones de personas que confiaron en el PSOE y que han decidido no votar nuestra marca porque no les hemos convencido, porque nuestras políticas fueron erróneas, porque fuimos una izquierda débil, porque no hemos puesto alternativas reales a esta crisis económica. A estos cuatro millones de personas ¿qué les podemos decir? ¿Qué le puede decir Chacón o Rubalcaba?
Mientras los ciudadanos, ajenos a la vida del partido, esperan respuesta, el sector oficialista del PSOE decide cortar los debates entre Chacón y Rubalcaba por 'procedimientos' y 'métodos' hasta ahora desconocidos. ¡Y yo que pensaba que un partido se adaptaba a los nuevos tiempos! Nosotros seguiremos con nuestros procedimientos internos; los candidatos seguirán la 'turné' por las federaciones y los ciudadanos seguirán intentando escuchar las ideas de cada uno para solucionar sus problemas e intentar oír que planteamiento tienen para la España de un futuro cercano. Si el 38º Congreso Federal del PSOE se cierra sin debate, sin una 'refundación' como el Congreso de Suresnes, habremos perdido un tiempo muy valioso.
Sean Felices