Se me ocurre pensar una cosa. ¡Me parece que se ha abierto la veda! Y no me refiero al tipo de caza con el que suele deleitarnos en éste mismo medio Salvador. No. Desde que empezó a vislumbrarse en el horizonte, que los caciques que mandaban en el pueblo podrían perder las elecciones regalando el mismo a la oposición, con una predecible mayoría absoluta; por culpa de sus propios errores; de sus crapulosos ejemplos; de sus dispendios sin límite; de algunos practicantes de la fe católica que votando sí al aborto, buscaban su anatema; del hartazgo del pueblo, que les cogió las vueltas ante tanta mentira que antaño preconizaron para copar el mando, advirtiendo del seguro engaño de los otros, que hoy les han cogido a ellos. Desde que se olieron el lugar donde irían, que es donde les ha puesto el pueblo, comenzaron a urdir, en la segunda acepción que la RAE define, para intentar desde fuera terminar el proceso de acaparamiento, que tenían entre manos cuando llegaron al poder ¡mandar en nuestro “pueblu” a su antojo!. Faltos de tiempo para llevar a cabo su maléfico fin de desmembrarlo, han soltado sus mastines dotados de carlancas. Se han ido a la cabeza que es donde más daño causa un animal furioso. Sus voceros, que acechaban, obsequiosos hacia el poder perdido, han soltado amarras. Su rumbo, colocando la bitácora hacia noticia, que de antiguo sabían y hoy era conveniente destapar de ciertas supuestas tropelías conocidas de antaño, pero que ahora convenía destapar. Así tapaban otras, tal vez, que no les convenían. No conforme con ello y por si no fuera suficiente el daño causado hasta ahora, están sacando a cubierta, a través de sus voceros, olores de sentina con que tapar sus fallos. Como no quiero entrar a comentar acciones judiciales, ni sé, ni me compete y yo respeto la insigne carrera encargada de tal función, si quiero resaltar que alguien se ha atrevido a escribir un libro que, por lo que dicen los “medios” del lugar, aireando a bombo y platillo; que la “señora” está triste, porque su marido hace tiempo que no toma las jícaras de chocolate con ella en el salón, y toma el té aparte. No conozco a la firmante pero Wikipedia me lo aclara. Dándome la impresión de que practica el aquello de ”a río revuelto…”. Y nos quiere hacer creer que la “señora”, de un porte inigualable, de una dignidad sin tacha, la más digna, la más sencilla…; que a pesar de su sencillez ha olvidado su nacencia cometiendo el error de bajar a la calle y a la primera que pasaba le ha contado tantos problemas como dicen, que el matrimonio hace o deja de hacer, etc. Y para qué seguir. Me ha dicho la vecina que ahora a la cuentera la han puesto como víctima. Que la han echado del trabajo por contar esos chismes. Que ya no la dejaran el megáfono para que desde el campanario del reloj del Ayuntamiento nos siga contando chismes. Como si no fuera suficiente para ello, la maledicencia y el engaño que, es forma habitual, tal práctica, en su lugar de trabajo. Y lo peor, ahora pretenden culpar a la “señora” y al “señor” de ser los instigadores de la burda maniobra de ponerla de patitas en la calle, que es donde deben estar los que intenten manejar a” to el pueblo”, tomándonos por lo que son ellos los más estultos del lugar. Yo no soy servil y, ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor…y a mi señora, porque independientemente de lo todo lo que ocurra, yo prometí a mi párroco que siempre estaría a disposición del pueblo y de mi Iglesia. Para hacerlos más grandes. Todo lo demás solo me parece que, traiciones. Egoísmos. ¡Ah! Me ha dicho el pregonero al oído, que lo del megáfono ha sido cosa del de la bodega. Porque dice que algunos hacen “mu” mal vino.
Jacinto García Alonso