Miércoles, 1 febrero 2012

Una “ cabeza de cerdo” menos

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Francisco Javier Parra

Para que luego pongan en entredicho la labor policial española. Ahora, todo depende del sistema judicial que a veces.....en fin...Finalmente, es juzgado en la Audiencia Provincial de Madrid, Ioan Clamparu, más conocido como “CABEZA DE CERDO”.

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Con todos mis respetos a la especie de los mamíferos “artiodáctilos”, es decir, a los “cerdos”, este elemento indiscutiblemente desechable para la sociedad y casi parte del mundo entero, es acusado de liderar una organización para prostituir a jóvenes compatriotas después de traerlas a España engañadas.

De momento, digo bien, se le imputan cinco delitos de prostitución, uno de ellos a una menor, y otro de aborto, para los que el Fiscal pide 28 años de cárcel.

Un “defecto de forma”, un abogado más avispado que el juez, un mínimo error judicial y el trabajo de los que se juegan a diario la vida por los demás, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en este caso, se van de paseo.

Siempre se ha dicho que la casa nunca se debe de construir desde el tejado pero en este caso, a los “matones vividores” hay que investigarlos desde la parte de arriba e ir bajando hasta acabar con el último resquicio.

El ídolo de este criminal, también conocido en su ambiente como «Papá», «El Padrino», y «Juan de Madrid», era Al Capone. Salvando las distancias, el rumano Ioan Clamparu es acusado de ser uno de los mayores traficantes de seres humanos de Europa y máximo responsable de una red de explotación de prostitutas que trabajaban en España pero con conexión en países como Italia, Irlanda, Francia y Reino Unido. Clamparu residía junto a su esposa en Boadilla del Monte y era, en su vida privada, un auténtico derrochador de dinero. Repartía billetes a puñados y era asiduo a fiestas privadas al más puro estilo gansteril.

Un hombre que mientras trataba a sus esclavas como si de ganado fuese, «lavaba» el dinero que iba amasando gracias a estas pobres mujeres en negocios como la construcción, las inversiones y las apuestas.

“Me llevaron a un piso de Carabanchel Alto, al lado de un cuartel”. Allí vivían dos chicas más, y una de ellas hacía de jefa. “Me acuerdo que le dije a Monika que no quería dedicarme a eso”. Pero no le hicieron caso. Al día siguiente de llegar de Rumania, Andrea fue trasladada en taxi a la Casa de Campo y allí le dijeron que tenía que prostituirse. “No me quedó otra”, asegura esta mujer con una voz dominada por el miedo, que entonces tenía 17 años, y que cuando acudió a la Audiencia lo tuvo que hacer totalmente tapada y con gafas de sol para no ser identificada por los miembros de la banda. “El segundo día le dije a Clamparu que no quería trabajar de prostituta y me pegó un puñetazo", explicaba esta mujer que durante una declaración hablaba con una voz apenas audible.

Esta es la odisea que ha tenido que pasar esta pobre mujer que vino a España creyendo que iba a trabajar de camarera.

Como dirían los más viejos del lugar “mano dura y garrote vil”. Yo en este caso diría que hace falta una mente judicial trasparente, unánime e implacablemente decisoria judicialmente y “barrotes penitenciarios” al canto.

 

Francisco Javier Parra.

Experto y Analista de Seguridad

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2 Comentarios
Cliente X
Fecha: Jueves, 23 febrero 2012 a las 15:47
No tienes ni idea del mundo de la prostitución, ni de las mafias, ni de Clamparu. A este desgraciado le han enchironado, como en su día a Zougam, para colgarse la medalla y tener un cabeza de turco a quien culpar.
ana belén
Fecha: Viernes, 3 febrero 2012 a las 10:28
Yo no se como puede haber gentuza así. Me gusta el artículo y la opinión. Suerte.
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