He tenido la oportunidad de poder comprobar que la seguridad de los pacientes y visitantes de los centros hospitalarios extremeños queda en entredicho. Quizá sea por la falta de presupuesto para la contratación de vigilantes, en muchos casos, por la ineficacia de alguno de ellos y en otros casos, por el desconocimiento, la propia ignorancia de los usuarios de los hospitales y en otros, por la propia confianza creyendo que estamos seguros en todos sitios.
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Concretamente, en un hospital extremeño de cuyo lugar no quiero citar su nombre pues obviamente, no en todos ocurre lo mismo, no es rara la vez que hemos podido observar durante la jornada laboral de los vigilantes, la ineficacia que muestran a la hora de controlar el centro, dedicando el tiempo a salir en mas de 10 ocasiones y a veces en grupo, a fumar a la calle, a charlar entre ellos, etc. dejando su puesto a merced de los “cacos”, mientras los usuarios creen estar seguros.
No cabe lugar a duda, que como en casi todo lugar que se precie y más en estas "mini-ciudades",sobre todo por el número de personas que lo frecuentan a diario y a la vez, descontroladas y apetitosas para los amigos de los ajeno, se produzcan robos.
Hasta tanto en cuanto, no haya un responsable competente de la seguridad en los centros hospitalarios, daremos una serie de recomendaciones para aquellas personas que de por si, ya bastante tienen con acudir a un lugar como éstos como para que a la vez, tengan que sufrir el pillaje de algunos indeseables.
NORMAS DE SEGURIDAD:
- Si un familiar queda ingresado en una habitación del centro, no le hará falta dinero ni documentación alguna durante su permanencia por lo que la persona acompañante debería hacerse cargo de sus pertenencias y dejarlas en su propio domicilio.
- Normalmente, existen unos armarios en las habitaciones y destinados a cada paciente. Estos suelen contar con una llave. Cuando se ausente de su habitación, cierre la taquilla y lleve esa llave siempre consigo.
- Si sale de su habitación a dar un pequeño paseo por la planta, bajo ningún concepto se confíe de nadie dejando nada de valor en su mesilla o a la vista. Reiteramos nuevamente, bajo ningún concepto se confíe de nadie.
- Durante su visita a un paciente y tras estacionar su vehículo en los parking aledaños a los centros, no dejar ningún objeto de valor a la vista.
- Es probable que a la salida de los hospitales se encuentre con algún "aprovechado" que le diga que acaba de ser dado de alta y que no tiene dinero para regresar a su casa. Desconfíe de este tipo de personas.
- En el momento de tener que abandonar el centro hospitalario, tenga la precaución de revisar su armario y mesilla para no olvidarse de ningún objeto personal.
El centro no es responsable de las imprudencias personales cometidas por los usuarios.
Puede parecer que en la mayoría de las ocasiones cuando se producen robos en los hospitales siempre es por la imprudencia de los pacientes pero también hay que tener en cuenta que todo empleado de un centro sanitario debería:
- Informar al menos de medidas básicas de seguridad a los pacientes que ingresan, aunque bien es sabido que tampoco es su cometido.
- Estar todos y cada uno ellos identificados con su tarjeta correspondiente. No todos la llevan consigo y hacerse con una ropa de enfermero y pulular por un hospital es lo más fácil del mundo pues nadie te preguntará si eres o no personal médico o del centro.
- Poner en cada habitación de los hospitales, un cartel que indique unas medidas básicas de seguridad personal, lo cual es competencia de la gerencia del centro.
En cualquier caso, somos nosotros mismos, los usuarios de la sanidad pública los que debemos extremar las precauciones para una mayor tranquilidad.
Francisco Javier Parra.
Experto y Analista de Seguridad.