Domingo, 5 febrero 2012

Ermita de la Virgen del Ara ( I )

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Sigue las huellas de Badajoz

 Acabábamos de salir de las Minas de la Jayona cuando el estómago empezó a protestar; inmediatamente alguien del grupo sugirió que nos acercáramos a un merendero cercano a la ermita. Lo dijo así, como si no cupiera la posibilidad de que el entorno nos fuese desconocido.

Obedientemente acatamos la sugerencia y así fue como la encontramos…, de aquello ya hace unos cuantos años, tantos como las Minas llevan abiertas al público.

Ermita y Minas distan una de la otra no más de un par de kilómetros, y aquel día, a las nueve personas que conformábamos el grupo nos pudo más la curiosidad de ver lo que había tras las puertas abiertas por donde asomaba un patio blanco y sugerente, que llenar el estómago.

 Ya desde fuera saltaba a la vista que no era una ermita cualquiera, pero cuando entramos nos sorprendió el estado de sus paredes malamente encaladas y cubiertas de peticiones a la Virgen, escritas a lápiz y hasta con tizones provenientes de los chivatos restos de numerosas fogatas chavaleras que había por los alrededores; sin embargo, debajo del abandono, y de aquel olor a humedad que desprendían los desconchones terrosos, aún podían verse hermosas pinturas.

Ninguno de nosotros era experto ni en arte ni en arquitectura, pero todos entendimos que aquel estado desidioso no podría ser permanente, se notaba la magia del arte emparedado pujando por volver a ocupar el sitio que nunca debió perder.

 No sé cuantos años después, leímos que la estaban rehabilitando, y por supuesto volvimos…el titular del periódico obligaba a ello: la Ermita del Ara, Capilla Sixtina de Extremadura… ¡menuda tentación!, pero nos precipitamos pues aún estaban los bienvenidos andamios incordiando las vistas…la segunda vez ya fue diferente…

La ermita se encuentra en las cercanías de Fuente del Arco, y todo el paraje que lo circunda resulta ser de una gran riqueza arqueológica, aflorando sobre todo restos romanos. Sin ir más lejos, la vetusta Regina dista unos veinte kilómetros…pero eso ya sería otra historia, otro post, y otro paseo por esta tierra nuestra tan rica y sorprendente como a veces desconocida.

 El santuario lo mandó a edificar el prior santiaguista Don García Ramírez, a finales del siglo XIV, y actualmente lo vemos tal y como se veía a finales del XVI, salvo que aún no contaba con el campanario, ni con el camarín, aunque es más que seguro que debió contar con algún pequeño campanil sobre el arco toral, ya que encima de dicho arco, hasta 1494 se encontraba una esquila, y en 1603 se compró la campana que todavía podemos ver.

 La arquería de la fachada sur es de estilo mudéjar y está compuesta por arcos muy peraltados que se apoyan sobre pilares poligonales (los únicos que hoy permanecen al descubierto), los demás fueron cegados al levantarse las construcciones anexas, precisamente esas que le dan ese aspecto añejo y nostálgico.  Quizá contribuye a ello el patio blanqueado donde antaño andarían a sus anchas las gallinas del santero, y donde él no tendría más que echarle un vistazo al postigo de su casa para verlas merodeando por los alrededores de la fuente que aún hoy, sigue vertiendo agua fresca, y en la que los feligreses arrojaban monedas para pedir sus deseos.

«Yo misma, sin saber que era tradición, lancé unas cuantas, una por cada deseo».

 En la parte norte, en el cercado interior de los aposentamientos mandados a construir por el prior, se puede contemplar varias tumbas de diferentes tamaños excavadas en el suelo rocoso, posiblemente fenicias, aunque todavía están pendientes de estudio.

En el interior, la única nave se cubre mediante bóveda de cañón de estructura poco frecuente. En 1736, con un magnífico programa iconográfico, se finalizó las pinturas de la bóveda; el autor, desconocido, aunque probablemente de la cercana escuela llerenense, evoca de forma directa creaciones de grandes maestros.

 Los maestros pintores recurrieron a compartimentar el espacio de la bóveda de la nave en grandes recuadros; exactamente veinticuatro rectángulos que, junto con los dos cuartos de círculo del muro del coro alto, hacen posible el desarrollo de otras tantas escenas del libro Génesis. Cada una de estas escenas se numera del 1 al 26 para formar determinados bloques, ya que no siguen linealmente el texto bíblico; se acompañan de la pertinente leyenda extraída del mismo texto. La historia de la creación, paraíso, destierro, e hijos de Adán y Eva, se distribuyen en doce escenas. La de Abraham desde su encuentro con Melquisedec hasta el sacrificio de su hijo, en otras cinco. La del Diluvio desde  la Torre de Babel hasta el Sacrificio de Noé, en cinco, y las cuatro restantes se destinan a la historia de Isaac y Rebeca.

En la bóveda del coro, a los ángulos: cuatro bellas figuras femeninas, acompañadas de diversos atributos, representan los cuatro puntos cardinales y los signos correspondientes del zodiaco.

Entre 1550 y 1575 varios elementos del templo se cubrieron con azulejería de la Cartuja de Sevilla: las gradas del Altar Mayor, los asientos que rodean el templo y los frontales de los altares laterales.

En la actualidad, la mayor parte de las pinturas se encuentran restauradas.

 En 1993, con la categoría de monumento, la ermita fue declarada Bien de Interés Cultural.

No se necesita más: un buen paisaje, la exuberancia y cercanía de las Minas de la Jayona, las misteriosas ruinas de Regina reinando en el medio de la nada, o las leyendas de la ermita sobrevolando la ribera del Ara, para hacerse una obligada ruta turística digna de ser recordada… ¡pero si sólo las leyendas ya invitan a sentarse a contemplarla imaginando a la hija del rey moro Jayón jugando o cabalgando por aquellos lares …!

  • María Penís
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