Diría en principio que no es difícil, según nuestra propia experiencia, aunque tampoco nada fácil: contaré cómo hemos sobrevivido o llegado a cuajar como grupo teatral del Ateneo de Cáceres, a los casi tres años de vida teatral, por si sirve a otros.
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En primer lugar, constatamos que surgió porque hay un cierto número de aficionados al teatro un tanto dispersos, que querrían agruparse: por nuestro grupo han pasado más de una treintena de teatreros, sin contar un buen número de jóvenes curiosos e inconstantes; ahora somos unos 20. La mayoría vienen atraídos por la magia transformadora del arte escénico y de las embriagadoras mieles de los espectáculos exitosos; pero no todos se percatan de que a las cuatro horas aproximadamente de ensayos semanales, hay que añadir otras tantas previas en casa estudiando el papel de la obra en cuestión, para poder avanzar y armonizar el montaje.
Después el teatro recompensará largamente esta ardua dedicación, desarrollando positivamente tu personalidad y sobredimensionando tu capacidad de cooperación creativa y disfrute estético.
Es muy interesante que el grupo tenga un carácter intergeneracional, como el nuestro, donde actúan las tres generaciones y casi empatados los dos sexos, enriqueciéndose mutuamente y facilitando así un mejor reparto de papeles y funciones teatrales, si bien es cierto que predomina el sexo femenino, como en tantos grupos de todo tipo. También abundan los jubilados, porque así recuperan la oportunidad de cultivar una de sus aficiones favoritas y de poder mantener despiertas su memoria y creatividad, sintiéndose así más útiles socialmente al disfrutar de su arte interpretativo ellos y los demás.
Por tanto está proliferando cada vez más este arte en las Asociaciones de Vecinos y en los Hogares de Mayores, (por ejemplo en la cacereña Peña del Cura) y también en zonas rurales, cada vez más envejecidas, donde los respectivos ayuntamientos, en combinación con las Universidades Populares, facilitan no solo espectáculos propios sino también traídos de fuera. También este incremento teatral lo posibilitan dos instituciones regionales como es FATEX (Federación de Asociaciones Teatrales Extremeñas, que engloba a más de medio centenar de grupos amateurs extremeños) y la labor del CEMART, y con el “camión escénico” de la Junta de Extremadura con sus redes de teatro. Hay que reseñar la gran labor formativa de estas instituciones, con el respectivo apoyo de las dos Diputaciones extremeñas, montando cursos de iniciación y perfeccionamiento actoral, entre otros. (Ya otro día analizaremos más detenidamente los diversos Talleres, Escuelas e IES y campañas de Teatro Joven, en nuestra región, las Semanas Culturales de los colegios e institutos, entre otros ámbitos formativos).
Es justo reconocer también el apoyo prestado por la Obra Social de tres Cajas de Ahorro: Caja Duero-Caja España, La Caixa ,para jóvenes, y Caja de Extremadura también para estos pero especialmente dentro de las Semanas de los Mayores, en las que pueden disfrutar tanto de obras clásicas como de zarzuelas,etc. ¿Seguirán este año beneficiando a algunos grupos teatrales y Compañías Líricas, pese a la reestructuración financiera y los recortes presupuestarios anunciados?
Por tanto, sí pueden sobrevivir los grupos vocacionales de teatro, pero teniéndose que buscar afanosamente la vida o su supervivencia, porque falta un claro apoyo municipal y autonómico a este tipo de teatro, dejando interrogantes como el de la futura programación teatral del Consorcio Gran Teatro, con sus anteriores Muestras de teatro Amateur, Teatro universitario, presentaciones escénicas en la SalaDos, etc, etc.
Blanca Portillo, la responsable de tan fausto montaje estuvo bien y aun mejor hubiera estado si suprime o atenúa unas escenas “cuasimísticas”, que hacían de paréntesis de la creciente tensión de la obra; y como intérprete mucho mejor en la primera parte: por cierto estaba irreconocible, disfrazada de mademoiselle-cocinera, deambulando por la escena con el señor de la casa, un exjuez muy juguetón, antes de comenzar la obra , sin anunciar “la función va a comenzar, apaguen los móviles” (por cierto sonaron varios) y también durante la misma, como si fuera un espectro.