Un total de 42 municipios de la región disfrutarán de una oferta cultural de “rigor y de calidad” gracias a la Red de Teatros y Música de Extremadura, que en su programación para el primer semestre de 2012 contempla 179 actuaciones, tanto de compañías autóctonas como de fuera de la comunidad autónoma.
Así lo ha
anunciado en la mañana de este martes la directora del Centro de Artes
Escénicas y de la Música de Extremadura (Cemart), Milagros Rodicio, quien ha
informado de dos novedades para este año.
Con el fin de que no se produzcan irregularidades e incumplimientos en los contratos y en la facturación, por un lado, los Ayuntamientos estarán obligados a enviar una fotocopia compulsada de la factura que les faciliten las compañías que actúen en sus municipios. Y por otro, las compañías deberán entregar a la Administración regional una ficha en la que especifiquen si el Consistorio ha cumplido con lo pactado.
Sobre las actuaciones a lo largo del primer semestre de 2012, Rodicio ha informado de que se contará con la participación de 38 compañías de teatro extremeñas, cinco foráneas y 33 grupos extremeños de música. Así, las compañías teatrales extremeñas realizarán 114 actuaciones, mientras que las de fuera actuarán en ocho espectáculos, y los grupos musicales extremeños harán 57 espectáculos.
Para el desarrollo de todas estas actuaciones, desde la Consejería de Educación y Cultura se ha aportado un presupuesto de 483.991,23 euros. Aquí Rodicio ha precisado que si el Ayuntamiento elige una o dos compañías, la Administración regional abonará el sesenta por ciento del total, porcentaje que se incrementará hasta el setenta por ciento si la elección oscila entre tres y cinco actuaciones. El resto deberán aportarlo los Consistorios.
Finalmente, la directora del Cemart ha subrayado que con la continuidad de la Red de Teatros y Música de Extremadura se posibilita que la cultura llegue a todos los rincones de la geografía extremeña y que las compañías puedan llevar sus espectáculos a los escenarios.
Blanca Portillo, la responsable de tan fausto montaje estuvo bien y aun mejor hubiera estado si suprime o atenúa unas escenas “cuasimísticas”, que hacían de paréntesis de la creciente tensión de la obra; y como intérprete mucho mejor en la primera parte: por cierto estaba irreconocible, disfrazada de mademoiselle-cocinera, deambulando por la escena con el señor de la casa, un exjuez muy juguetón, antes de comenzar la obra , sin anunciar “la función va a comenzar, apaguen los móviles” (por cierto sonaron varios) y también durante la misma, como si fuera un espectro.