Esta nueva compañía extremeña, afincada en Los Santos de Maimona, afronta de nuevo en Cáceres uno de los textos más relevantes del teatro europeo contemporáneo, bendiciendo muy dignamente a uno de los principales autores malditos y padres del Teatro de la crueldad, junto con Artaud, en la dramaturgia de mediados del siglo XX, Jean Genet.
En colaboración con la embajada francesa Guirigay ha logrado reunir a
un prestigioso equipo artístico y técnico como el cuidadoso escenógrafo Damián
Galán, la original diseñadora de vestuario Maite Álvarez y a tres buenas
actrices: Asun Sanz en el envarado y elegante papel de la señora y a las dos
guasonas criadas Merce Luz y Magda Gª_Bernal.
Con un muy estudiado sadismo, muy teatral, doblan a su señora parodiándola o imitando, con cierto humor negro, sus tics y constantes desaires: se entrenan cada noche, en una ceremonia ritual, para asesinarla, muy envueltas en una tragicocómica intriga, que acaba fatalmente cuando una de ellas se toma la taza envenenada, como si fuera la señora.
Con ese remedo de su dura condición servil, pretenden no solo desahogarse sino también vengarse de ella, para así recuperar su libertad y dignidad, tan poco respetadas por su hierática y opulenta señora, la cual ella misma se ve como “la diosa Blanca, la deslumbrante Estrella o la Blanca Paloma”, mientras que sus criadas son “unos deformes insectos, unos impertinentes roedores, que solo tienen razón de ser gracias a su generosidad y bondad infinitas”.
Apunta un crítico sevillano: “Es un lucido y tenso espectáculo sobre la transgresión, el impudor y la ruptura de convenciones, sobre la liberación y el asesinato, sobre la liberación del terror, o sea terrorismo doméstico, a la manera de los antiguos anarquistas, que en la intimidad de su alcoba suplantada, confiesan sus ensoñaciones y pesadillas, donde el odio y la mentira alienan sus vidas, pero, al querer librarse de ella, purgan así sus miedos y opresión”. Su autor, inspirándose en un caso real que conmovió a la opinión pública francesa, ha querido reflejar con esta obra que todo llevamos en nuestro interior un monstruo, y que puede manifestarse tan espectacularmente como a esas famosas criadas.
Este cuidado montaje se estrenó el pasado año en Los Santos y posteriormente cosechó buenas críticas en Sevilla, Oviedo y también en el Centro Cultural Capitol de nuestra ciudad cacereña. Le recomendamos, por tanto, que no dejen de acudir el sábado 25, a las 20´30 al Gran Teatro, por un razonable precio de 10 ó 12 €, (si no se acogen al descuento de 3 €,con carnet joven, de jubilados, parados o de clubes de lectura):Que la disfruten, sin sufrir demasiado, pues también habrá sonrisas..
(Miguel Fresneda, profesor y director teatral)
Blanca Portillo, la responsable de tan fausto montaje estuvo bien y aun mejor hubiera estado si suprime o atenúa unas escenas “cuasimísticas”, que hacían de paréntesis de la creciente tensión de la obra; y como intérprete mucho mejor en la primera parte: por cierto estaba irreconocible, disfrazada de mademoiselle-cocinera, deambulando por la escena con el señor de la casa, un exjuez muy juguetón, antes de comenzar la obra , sin anunciar “la función va a comenzar, apaguen los móviles” (por cierto sonaron varios) y también durante la misma, como si fuera un espectro.