Este fin de semana el Partido Popular ha celebrado su 17º Congreso Nacional, los Compromisarios asistentes representando a más de 800.000 afiliados del Partido en toda España, se han desplazado a Sevilla con la alegría de llevar la mochila atorada de votos, y con los buenos deseos de no defraudar la confianza que tanta gente ha depositado en ellos.
Ha sido éste un Congreso muy distinto al anterior celebrado en Valencia, en el que algunos recelos parecía que iban a surgir en torno al liderazgo de Mariano Rajoy, que al final no aparecieron y constituyó un notable respaldo para el Presidente.
La realidad era que al Congreso de Valencia se llegó desde una derrota cercana y a éste de Sevilla se ha llegado desde una clamorosa victoria electoral en España con una amplia mayoría absoluta que le ha dado al Partido y a su Presidente la encomienda de “desfacer entuertos” numerosos, herencia de los siete años de gobierno del Partido Socialista con Rodríguez Zapatero de Presidente, la misma encomienda y responsabilidad que tienen los 11 Gobiernos Regionales en los que ahora gobierna el Partido Popular, donde hay también “mucha tela que cortar.
El Partido Popular se define como una formación política de centro reformista al servicio de los intereses generales de España, que tiene a la persona como eje de su acción política y el progreso social como uno de sus objetivos. Tiene vocación europea y se inspira en los valores de la libertad, la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano de tradición occidental, defiende la dignidad del ser humano y los derechos y libertades que le son inherentes, propugna la democracia y el Estado de Derecho como base de la convivencia pluralista en libertad, promueve, dentro de una economía de mercado, la solidaridad territorial, la modernización y la cohesión social, así como la igualdad de oportunidades y el protagonismo de la sociedad a través de la participación de los ciudadanos en la vida política, aboga por una comunidad internacional fundamentada en la paz y en el universal respeto de los derechos humanos.
Esta es su ideología y en sus estatutos establece que en los diferentes Congreso se puedan realizar propuestas con el objeto de configurar la actuación del Partido en sus programas electorales. En el Congreso de Sevilla se llevaba una propuesta que ha sido desestimada por una amplia mayoría de los compromisarios, y que propugnaba que el término cristiano desapareciera de sus estatutos.
EL Pleno del Congreso claramente ha apostado por seguir inspirando su ideología en los principios de libertad, democracia, tolerancia y el humanismo cristiano de tradición occidental, principio éste de especial significado en los planteamientos programáticos del Partido Popular, y que representa la identidad más cualificada de su propia ideología como Partido Reformista de Centro ya que el humanismo cristiano significa libertad, separación de poderes, democracia y también separación Iglesia-Estado.
José María Saponi Mendo