Yo quería ser seria y formal y escribir sobre la masacre en Siria, sobre la primavera árabe, la rapacidad china o la fiebre nuclear iraní. Una experta en política exterior, reitero. Pero la astracanada nacional se impone, no puedo por menos. Cuando un sindicalista de esos rancios cobra una millonada de entidades bancarias, uno se pregunta si no estaremos asistiendo al primer acto de la mayor comedia nunca escrita. Yo creía que lo de los trajes de Camps y las genialidades y las meteduras de pata propias de Garzón eran lo más, pero en este país nunca puedes decir nunca, y aparece este sindicalista que sufre como un poseso porque le pagan una millonada en un consejo de administración. Yo creía que lo había visto todo, sin embargo aquí están los diarios llenos de declaraciones de Isabel Sartorius empecinada en querer ser lo que no es –ni la princesa que pudo ser, ni la televisiva que ejerce sin serlo, ni la psicóloga que da lecciones de codependencia- y de carreras desesperadas por huir de la culpa ¡Ah, qué simbólico de los tiempos que corren este Urdangarín a la fuga! Tiempos en los que las divas se ahogan en su propia bañera, las infantas lo que quieren es no ser princesas, sino sufridoras del montón y las exvicepresidentas se pasan el feminismo por el bisturí. A todo esto me pregunto por dónde andará acicalándose Almodóvar para lucir la noche de los Goyas como la reina de la fiesta… ahora que la política actual tiene visos de astracanada, de comedieta alvodovariana con heroína trabajadora –Soraya SS-, mandona reiterada –Dolores de Cospedal- y graciosa de revista con buena sonrisa y mejor pata –Esperanza Aguirre-, se impone un cronista de lujo para tanto despropósito. En este congreso de Sevilla, a diferencia de el del PSOE -¿por qué les habrá dado a todos por Sevilla con tanta provincia como hay?- en el que brillaban las navajas, la fiesta se vive por adelantado. Yo les rogaría que se dejasen de celebración y se pusieran a la tarea, pero hay que reconocer que los pobres tienen mucha gana de juerga, que tal y como está el patio hay que aprovechar los buenos ratos. Para una vez que se llevan el país de una sola tacada… qué aburrida va a estar la cosa con tanto poder omnipotente y omnívoro. No van a dejar títere con cabeza y el que queda, pues seguro que es sindicalista, partidario de Chacón o despistado. Aquí para criticar vamos a tener que pedir permiso, adjuntar una solicitud y pagar las tasas. Socorro. Menos mal que nos salen de vez en cuando personajes cuanto menos curiosos: el juez del caso Urganga, que se niega a dar prebendas, el inocente de Pepe Blanco que dice que sí a todo porque no es delito, el chófer de Ruiz Mateos que hacía de espía por cuenta del jefe, el etarra que quiere hablar en vasco pero que no sabe, el de los ERES de la Junta que ya está salpicando a todo el cortijo… personajes que nos sazonan la comidilla nacional mientras le hincamos el diente a la crisis con más pena que gloria. Al español le gusta el teatro bufo y por eso nos ponemos las botas con estas histerias que no historias, mola más hacerle la ola a Pepe Blanco que enterarse de lo que dicen los sindicatos aunque saquen en un domingo de sol a medio país a la calle. El otro medio está muy harto de prebendas, de liberados sindicales y de tipos tan jeta que trabajan para la patronal del billete y a la vez, dan lecciones de moralidad proletaria. Esto solo se da en España, si estuviéramos en Alemania ya le hubiera tocado dimitir al fulano en cuestión, que para eso la Merkell es muy suya, porque Sarko se acostará todas las noches con la Brunni –ella misma dixit- pero en quien piensa es en la valkiria, que no está la cosa para hacer ententes cordiale con Italia tal y como está la economía. Aquí lo de siempre, como siempre, la comedia nacional a pleno rendimiento… no teman, algún día me pondré seria y solo hablaré de política exterior, pero claro, con tanto estiramiento facial, tanto consorte enflaquecido, tanto cara, pues una acaba como siempre, enfangada hasta la cinturilla de las bragas. Por lo pronto, los únicos que se alegran son mis hermanos, así no me dedico a glosar sus defectos en los papeles. Y es que esto de la familia, queridos Borbones, es una tragedia de Chéspir, y no esa paradoja vital de ser sindicalista y banquero. Dónde va a parar.
Charo Alonso.