Ocho menos diez de la mañana. Una parada de autobús en una localidad del área metropolitana de Valencia. Frío en el termómetro pero el ambiente está caldeado. La "Primavera Valenciana", como se ha autobautizado el movimiento que aglutina a la protesta estudiantil en Valencia, está en la calle y en la boca de los ciudadanos.
Conversación entre dos mujeres, madres de familia. El diálogo es real y casi literal:
Mujer 1: "Viste lo de la Policía"
Mujer 2: "Sí y también lo de los estudiantes...que no eran niños"
M 1: "Con la porra sí que son valientes"
M 2: "Ya, en las dos partes hay locos"
M 1: "Sí, pero es que son chiquillos"
M 2: "Oye! que hay muchos que son mayores que yo"
M 1: "Ché, Ahí te doy la razón. No puede ser que los mayores azucen a los críos...pero es que la Policía"
M 2: "Pues sí hay algunos que se han pasado. Todos tiene que poder manifestarse... pero sin violencia"
M 1: "Pues esto va a ir a más".
M 2: "Ya veremos... pero que no pase una desgracia"
El fallecimiento de Pitina Sandoval, la mujer del presidente del Real Madrid, ha sido una tragedia terrible para su familia y también para todos los amigos y conocidos que no daban crédito a la noticia. Aparentemente, su salud era inmejorable después de haber superado el cáncer que padeció hace unos años. Ella misma lo decía hace unos meses, en una de las tertulias de su tienda taller Don Bolillo, donde mujeres de todo tipo y condición reciben clases de costura, a razón de 90 euros al mes.