Jueves, 10 junio 2010

Vivir, viajar, crecer

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Irene Baena

...Reconocer tus raíces en otros países ayuda a conocernos mejor, a comprendernos, a ser más hospitalarios con el que viene de lejos, más tolerantes con otras culturas y religiones, a amar a las personas y a la vida por encima de todo, en definitiva, nos hace ser mejor persona. Viajar supone la ruptura definitiva de los estereotipos. Supone aprender a convivir, a respetar. Supone conocer la verdadera dimensión de este mundo y del universo. Supone conocer la verdadera dimensión del ser humano...

Viajar, conocer otras culturas, otra gente, otras filosofías de vida, los colores, los sabores…Todo esto siempre ha contribuido a ensanchar la mente, a apreciar el mundo que nos rodea, a crecer como persona.

Quien viaja se vuelve más espiritual. Deja de pertenecer a un único emplazamiento terrenal. Deja parte de sí en cada lugar que visita y, por lo tanto, parte de cada lugar se va con él.
Cómo olvidar los olores de Estambul, el color de la India, el potente y suave ronroneo de las cataratas del Niágara, la sobrecogedora belleza clásica de Italia, la amistad de Corea, la sonrisa de Tailandia, el encanto gris de Inglaterra, la música de Brasil, la nostalgia portuguesa… Y la feliz vuelta a casa, donde valoramos mejor lo que tenemos, donde queremos compartir todo lo aprendido lejos.

Reconocer tus raíces en otros países ayuda a conocernos mejor, a comprendernos, a ser más hospitalarios con el que viene de lejos, más tolerantes con otras culturas y religiones, a amar a las personas y a la vida por encima de todo, en definitiva, nos hace ser mejor persona.
Viajar supone la ruptura definitiva de los estereotipos. Supone aprender a convivir, a respetar. Supone conocer la verdadera dimensión de este mundo y del universo. Supone conocer la verdadera dimensión del ser humano.

Por estos motivos, me gustaría poder regalar pasaportes a algunos ciudadanos, para que viajen a donde yo he viajado, para que vean lo que yo he visto, para que se sientan extranjeros y amados a la vez, para que cambien su punto de vista y no sigan teniendo esa mente tan estrecha y hermética que no les deja ver las cosas con claridad. Quitarles la venda de los ojos y que crezcan. Entonces y sólo entonces, podrán volver su ciudad y comentar la lección tan importante que han aprendido. Entonces y sólo entonces, el mundo sería un lugar mejor para vivir.

Porque creo que ya he oído demasiados comentarios xenófobos para una ciudad tan pequeña como Cáceres y no tengo medios para enviarlos a una expedición que tenga por meta el conocimiento de la realidad y de uno mismo a la vez, quiero invitarles a reflexionar, con este texto, sobre las fronteras de su mente, sobre los límites en su conocimiento del mundo, sobre su pasado, su presente y su futuro. Quiero invitarles a reflexionar sobre la cómoda actitud que tomamos dentro acerca de los asuntos de fuera. Si no pueden viajar, para aprender esta lección con la práctica, quiero que busquen en el diccionario el significado de la palabra tolerancia y se lo apliquen, por favor.
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