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Charo Alonso
Domingo, 8 abril 2012

SEMANA DE PASIÓN

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Aquí el amigo Rajoy que dice que se queda en la Moncloa dizque trabajando…como medio país hemos sacado de procesión la Visa, el caperuza y hasta el coche con lo cara que está la gasolina, pues alguno se tiene que quedar a guardar el real. Y a aplaudir a De Guindos que aprovecha la espantá para decir que habrá cambios –cuando alguien de este gobierno dice eso hay que esconder la cartera- en Sanidad y en Educación. Como no nos pongan a barrer el patio no sé que más cambios pueden perpetrar en lo mío, que en lo de mi cuñada la enfermera ya han llegado al extremo de contar los guantes y las madejas de algodón. A este paso, que cada uno se lleve, además del euro por receta, la aguja hipodérmica y las sábanas de la cama. En fin, que mientras Rajoy trabaja y Sarkozy le echa una manita desde la France, los demás nos damos a la torrija reglamentaria y a la meditación, es decir, pensar de donde vamos a sacar para la subida del impuesto ese que mi madre sigue llamando “contribución”, que el otro día tuve la ocurrencia de mirar la subida y casi me sube sí, pero la hipertensión. Si ya lo dijo mi Tabernero sabio, todo sube –impuestos, cesta de la compra, carburante- y lo que no, se recorta… claro que si ese recorte tan lindo en los papeles acaba incidiendo en cosas tales como los comedores de caridad, o la construcción de guarderías infantiles, pues nada, recortad, recortad, malditos. Pegarle el tijeretazo a la política social es la mejor manera de tener a la gente, esa pobre gente que ya no está mal, sino peor que peor, pues a la altura de los que en Grecia tienen la dignidad filosófica de suicidarse. Eso del haraquiri es de héroes épicos que no entienden de primas, sino de estatuas de mármol. La cicuta es un arte y no pedirle a un gobierno de ladrones que no te arrebate lo que por ley es tuyo, también. Que estamos de Pasíón: las celebraciones por la guerra de Bosnia nos recuerdan a Siria, los desmanes africanos, a la barbarie, los silencios chinos, a la Santa Inquisición. Y luego va el Papa y por quítame acá estos disidentes logra que se haga una procesión por las calles de La Habana vieja… en fin, pobre consuelo, pero es que los viejos cafres nunca mueren, pero sí se confiesan por si acaso. Yo más que la reconversión de Fidel, que parece un discípulo de Judas, prefiero los desmanes de Chaves pidiendo una cruz a gritos… pues sí, macho, le diría yo si fuera el Dios aquel de las tiras de El Jueves, la cruz te la voy a dar yo en la cabeza para que te calles un poco. Doctores tiene la santa madre iglesia y hasta Venezuela, que no hay que tomarse la molestia de irse a radiar a Cuba donde seguro que la única maquinita que funciona es la que le manda isótopos radioactivos al presidente venezolano. Qué manera de lucir chándal patriótico y caradura… en fin, sin ellos no sé qué haría en esta columna, la verdad, los dirigentes despiadados dan para mucho, pero los caballeros desbaratados, más. Será cuestión de esperar que mis hermanos agarren la desbrozadora y se dediquen a llevarse por delante hasta las cebollas que mi padre ha plantado encima de las lechugas de mi cuñada –será para que salga la ensalada completa y mezclada-. Mis hermanos, repito, dan para mucho, pero déjenme que les hable de mi hermana… si ustedes piensan que yo tengo cierta gracia, si la conocieran a ella les pasaría como a los lectores que prefieren la sabiduría senequista y volteriana de mi Tabernero antes que mis glosas a Hola que se ha mostrado como la publicación más carpetovetónica del país ¡Tiene a Julio Iglesias mostrando casas en la portada como cuando yo era niña! Hay cosas que nunca cambian, como el humor vitriólico de mi hermana que se ha aficionado a Facebook y a este paso –no de Semana Santa- me sustituye. Ya, ya les contaré alguna de las suyas, porque a diferencia de mis hermanos, lo suyo no es la desbrozadora. Lo suyo de plano es la guadaña… y ni les cuento todo lo que se lleva por delante, a ella con lo del euro por receta o el céntimo sanitario… que se prepare el ministro del ramo, mi hermana, capaz de dejar de fumar por dar por saco e irse a trabajar en el patinete de su hijo para que no recauden tanto. Lo dicho, qué sobredosis de pasos, de torrijas y de amor fraterno, que con las primas, sobre todo algunas mías, cargue De Guindos, quien para anunciar la buena nueva se busca un periódico alemán, ah pillín, que sabes donde la Merkell… lo dicho, demasiada torrija, esto me pasa por quedarme en casa, como Rajoy.

Charo Alonso
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