Viernes, 11 mayo 2012

PARA ARREGLAR ESTE PAÍS.

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Jacinto García Alonso

Desde mi posición de jubilado. Desde la esencia de ese ser arrumbado por la sociedad, al que solamente usan los políticos para sus campañas de imagen, pero al que no ceden la palabra para que pueda tener el derecho, al igual que los demás entes de la misma a expresar sus ideas, me arrogo el derecho a la palabra, al igual que los demás, con el fin de abrir los ojos a mi país desde mi perspectiva, desde mi pueblo y harto de tanto mentiroso. Por supuesto que si alguien en idéntica situación que la mía quiere adherirse, solo tiene que hablar al mundo de lo que acaba de leer y sumarse repitiéndolo una y mil veces a todos los que le rodean. Y me atrevo a hacerlo porque durante los cincuenta y seis años de mi vida laboral, me creo con el derecho a ello y exijo el respeto a mis palabras, lo mismo que yo llevo respetando y callando toda mi vida sobre tanta incongruencia y despropósito, que solo estaban movidas, por unos intereses espurios de unos y de otros, cuyo único fin llevaba escondido lo que vocean, repiten, denuncian, refrendan por parte de todos los medios y que es ¡el despilfarro sin control! Y por si se hubiera quedado corto el gobierno, o se hubiera equivocado, a mí se me ocurren algunas medidas que podrían ayudar a resolver el panorama económico de mi país, porque  las he pasado muy…, pero que muy…, desde que estos de la mamandurria se creyeron con el derecho acabar con los nuestros, poniendo en peligro los que tengo adquiridos, lo mismo que otros, y que nos hemos ganado con el sudor de nuestra frente.

Cuatro cosas añadiría yo. 1º.- Trasladar a las empresas la formación con el aprendizaje en las mismas distinguiéndolos por años y aumentado el sueldo según vaya avanzando en el mismo, dejando en manos de ellas la formación que hoy nos cuestan tanto dinero a través de los sindicatos y las patronales, que según todos los comentaristas de prensa, radio y televisión ¡no hacen!, ahorrando así el mogollón de millones que hoy se dilapidan, rebajando en este periodo a las mismas, además, la cotización a la  S.S.  Esto supondría más ingresos, además de ahorro, para las arcas del Estado, como ya ocurrió en tiempos pretéritos. Y el tejido industrial y los trabajadores, sin trabas, corrieron con los costos de levantar el país. 2º.- Incentivar el regreso a sus pueblos, de los parados que lo desearan; y que hoy no lo hacen, entre otras cosas por vergüenza, y que están sufriendo el desamparo donde ya solo les queda un lugar bajo el cielo; para trabajar la tierra abandonada dándole así a ambos, pueblo y tierra, una revalorización que hoy han perdido. ¡Como hacen los alemanes en caso de necesidad. Como hicieron, por ejemplo, en Berlín cuando sufrieron el asedio soviético y que transformaron sus jardines en campos de patatas!, procurando adaptar pueblo y trabajo, con el suficiente atractivo, para que la vuelta llegara a ser alegre y constructiva —los avances de todo orden harán que no les resulte tan tedioso. Más desarraigo supuso su diáspora. 3º.- Y más urgente, cercenar de golpe las prebendas que ejecutivos de bancos y cajas han venido otorgándose, y que son insultantes para la dignidad humana. ! Y de las Cajas de Ahorros que se vayan los políticos y todo aquel que cobra un sueldazo injustificable, como nos está anunciando a todas horas los medios de comunicación, que si no fuera por ellos no nos enterábamos. ¡Y que no se olvide! Y más aún lo es, por lo del ejemplo, revisar las prebendas de los políticos, pues han hecho lo mismo convirtiéndose en cómplices necesarios. De todos, los que están y los que se han ido.  Y 4º.- Rescatar para las arcas del Estado todo lo que nos ha robado tanto malandrín, políticos de cualquier bando y los que no lo son. Los mencionados y los que se me olviden. Y esto, por su urgencia y necesidad en la estabilización, por decreto ley severísimo y urgentísimo, con carácter retroactivo, comenzando por la expropiación de las cantidades sustraídas o su valor con el embargo en  propiedades. Vergüenza debería darles que el dinero de los trabajadores, como lo fui yo, se haya visto mermado y puesto en peligro la existencia de su continuidad por el derroche injustificado que a todas horas se está denunciando de unas organizaciones que no se tenía que haber pagado con mis impuestos. Y me refiero, tanto a Organizaciones Empresariales como a Sindicatos ¡Que lo paguen sus afiliados! Y que los causantes de este desaguisado más vale que se callen y arrimen el hombro para intentar enderezar lo que destruyeron. !Que no vuelvan a tocar lo que es nuestro! ¡Porque no tienen derecho! Y me refiero a los unos y los otros. A los de hoy y a los de ayer, ¡Que quede claro! 

P.D. Espero que al que han echado de Bankia y, según todos los informes de los analistas, no se lleve ni un solo € y se le exijan las responsabilidades que le correspondan.


Jacinto García Alonso

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