Las patatas con costra son tan sencillas de hacer y quedan tan ricas que las hago a menudo, rellenas de jamón york como en este caso, rellenas de atún otras veces, o con cualquier cosa que tenga en la nevera. Cualquier excusa es buena para hacer esta tapa. ¿Quién puede resistirse a un poco de queso gratinado? No muchas personas, la verdad.
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Lavar bien las patatas y cocer las patatas durante 15 minutos en agua hirviendo. Deben quedar tiernas pero enteritas, no las queremos completamente cocidas.
Cuando estén hechas, retirar las patatas del cazo y enfriar bajo un chorro de agua fría, lo suficiente como para poder trabajar con ellas sin quemarnos. Secar.
Poner la patata sobre un plato y quitarle una capa fina, como si fuera una tapadera, de forma que quede al descubierto la mayor parte posible de la patata pero sin quitar mucha patata. Con mucho cuidado y una cucharita de cafe, vaciar la patata cocida, deben quedarnos unas barquitas. Reservar la carne de la patata.
En una sartén poner un poco de aceite de oliva virgen extra a calentar. Añadir el jamón york en daditos y rehogar. Añadir la carne de las patatas que hemos vaciado y rehogar. Sal pimentar.
Sal pimentar el interior de la patata. Con una cucharita pequeña y mucho cuidado, rellenar la patata con la preparación que tenemos en la sartén.
Cortar unas tiras finitas de queso y poner sobre la patata rellena. Gratinar en el horno (función gratinado) durante 5 minutos o hasta que el queso esté dorado.

Tiempo: 40 minutos
Dificultad: Fácil
Las patatas con costra son una tapa bastante contundente y sabrosa que puede servirse sola, no necesita de ningún otro acompañamiento. Puede completarse con una ensalada verde.