Durante los últimos años, el anterior ministro de Asuntos Exteriores señor Moratinos, creó una tendencia política en España, que luego continuó su predecesora, nos puso mirando a la Meca. No está mal, si lo que se quiere es rezar, pero en el caso de un ministro de España, si se arrodilla mirando a la Meca se le da el culo a América. Y… nadie es de piedra, nos la están dando. Argentina, Bolivia, Venezuela… ( La última noticia de la que me enterado en estos días, es la retirada de una enorme estatua de Juan Rodríguez Suárez, el emeritense que fundó la Mérida de Venezuela, a un lugar desconocido, pero que no se encuentra en ningún museo ni almacén, y es posible que el sr. Chávez, la haya convertido en bronce líquido, para hacer alguna medalla conmemorativa de la muerte de Guaicapuru, el indio que luchó contra él ). Pero es que el enemigo lo tenemos en casa, la labor de zapa de los nacionalistas, minando el sentimiento de unidad y el orgullo de ser español, con la connivencia de gobiernos tan penosos como el presidido por el sr. Zapatero, tiene su eco, así, uno de los síntomas ha sido como Barcelona, la prohibición de toros en Quito o las corridas a la portuguesa en ciudades como Guayaquil. ¿Para evitar el sufrimiento a los toros? ¿Quién se lo cree? Un conocido intelectual venezolano, que era quien me daba la información, me comentaba que era sólo para crear distancia con las costumbres españolas (¿ Les suena la idea?). Como se ve, así nos ha ido. Hemos sido los primeros en avergonzarnos de una labor que ningún estado colonial ha realizado en sus dominios, creando universidades, y una mezcla de razas y culturas. Recomiendo leer las actuaciones de ingleses, alemanes, u holandeses por donde han pasado, de desprecio a vidas y haciendas de los habitantes de las naciones colonizadas, y manteniendo siempre una distancia entre indígenas y colonizadores. Y ninguno nunca ha mostrado la menor muestra de arrepentimiento y sí de orgullo. Los españoles al menos, sobre el papel, teníamos unas leyes igualitarias con los indígenas y ningún escrúpulo en mezclarnos con ellos.
Vamos a enfilar una fecha como el 12 de octubre, día de la Hispanidad, y es hora de volver a mirar de nuevo hacia América, con el orgullo de una labor realizada en unas tierras, que llevan nuestra sangre y nuestros apellidos.
Un día mi hermano mayor, que ha estado casi toda su vida por esas tierras, cansado de que un compañero mejicano estuviera diciéndole a cada momento que los españoles maltrataron a los indios y lo malos que fuimos, le contestó.
.¿Tú como te llamas?
-Gálvez.
-Pues serían tus antepasados los que hicieron todas esas cosas que dices. Porque los míos no se movieron de España.
Ya, nunca más, volvió a sacar el tema.
Una de las propuestas, que en estos días de la Feria del Turismo, celebrada en Mérida, se hizo, era fomentar entre la clase media y alta de estos países, el interés por conocer la tierra y el origen de sus antepasados. Esto suscitaría un turismo de calidad y una elevación del concepto general de España en estas tierras, lo que indudablemente beneficiaría nuestra imagen y los negocios.
De otro modo, si somos nosotros los que nos ponemos mirando a la Meca, no es de extrañar, que nos acabe doliendo…América.
Carmelo Arribas Pérez