
Tenemos fecha para el IVA, pero no para el AVE. Aquí sabemos el día que nos suben los impuestos, pero no qué día llegarán las infraestructuras prometidas.
Se sabe desde hace casi un año que el IVA se incrementaría, pero en ese mismo período de tiempo no hay una sola fecha para ninguna infraestructura de nuestra región.
Ahora sube la luz, el teléfono y el gas, consumidos antes del 1 de julio, con un IVA mayor. Esto será legal, pero no es justo.
Esto demuestra el afán recaudatorio de la hacienda del Estado. Podría haber dictado una instrucción para que las compañías suministradoras de estos servicios facturasen a 30 de junio, habida cuenta de la crisis que soportan las familias españolas, y los emprendedores. Pero poderoso caballero es don dinero, y si sale del bolsillo de la mayoría, y no de recortes en la administración, mejor que mejor. Este regate corto del gobierno para engordar los ingresos a costa de los ciudadanos que consumieron los servicios en mayo y junio, indica el grado de sensibilidad hacia ellos.
El IVA es llamado por algunos economistas como el “impuesto de los pobres”, porque los que menos tienen destinan todo su dinero al consumo, mientras que los que más tienen, lo destinan al ahorro. El consumo está gravado con este impuesto, y el ahorro no.
No parece que con estas medidas se consiga confianza y consumo, lo necesario para poder crecer nuestra economía y generar empleo.