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Charo Alonso
Domingo, 27 mayo 2012

Sublimes pitadas.

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Yo no sé pitar, lo reconozco. Ni al rey, ni al príncipe, ni al ministro Wert, ni a los leones de Bilbao, ni a los culés del Barcelona… a nadie… sé gritar bravo, sé aplaudir como una posesa, levantarme cuando todavía el público está con el culo bien asentado en la butaca… pero eso de silbar es mi asignatura pendiente. Eso sí, no crean que soy una santa, lo mío es echar sapos y culebras en los papeles digitales, que por algo yo lo valgo y tengo enchufe con Juan Preciado a quien dedico un amor rulfiano y envidioso. Que no, que yo para pitar no sirvo, por eso buen papelón haría yo en el palco de consorte, que a mí, si fuera Letizia, me pitan al chico y me lío a guantás, que uno será muy educada, muy royal y todo lo que uno quiera, pero si me mientan al maromo que tengo al lado me vuelvo una leona, a no ser que haya llegado la fase esa del desamor en la que te encanta que el resto del mundo ponga verde a tu contrario. En esas estoy yo, cada vez que alguien dice algo malo del otrora objeto de mis deseos me relamo de gusto, eso tiene haberme dejado compuesta y con ganas, lo siento, que todavía podía haber sido peor. Una mujer despechada es peor que Esperanza Aguirre fustigando a las masas o que Segolene Royal haciéndole vudú a la nueva de Hollande. Frivolidades, aquí la que va a llevarse al francés al agua es la Merkell, que para eso yo la postulo desde ahora como presidenta de Bankia y consejera de cabecera de Rajoy. A mi Soraya le crecen los enanos, tiene que lidiar con los ingleses, con los independentistas, con las cajas negras de ahorros que no existen y encima, con las pitadas al príncipe a quien no se le ocurre otra cosa peor que irse de paseo con Wert, el ministro más cuestionado del abrevadero. Letizia hace bien quedándose en casita, que a uno no le pagan para sufrir por las elefantadas del suegro, las robadas del cuñaó y la gran recortá del ministro del ramo educativo. No. Uno no está para muchos trotes con esos stillettos que se gastan las primeras damas de la corte. Qué mal Rato debió pasar el principito solito en su planeta sin una asturiana de pro con la que sentirse como Don Pelayo reconquistando la grada. No le permiten a uno ni una alegría, carajo, con esto de Bankia estamos todos en un sin vivir… que no se puede entender ni del revés que se les dé lo que no tenemos ni para vendas ni para maestros. El personal no es que esté indignaó, es que no se lo cree. Y yo sin poder pitar. Voy a dar unas clases vertiginosas de master sobre como hacer peinetas, calvos, pitadas y demás groserías que nunca en la vida he practicado porque soy una dama y lo mío es el cotilleo sibilino y poner al contrario a parir muy por detrás por si se entera. Pero ya me cansé de hacer de buena, ahora voy a por todas que por algo me ha dolido el asunto de Bankia y de los sueldos millonarios que ganan ineptos que saben menos que yo de economía y que les pagan un pastón por asesorar y calentar consejos de administración. Mientras el país se muere de paro, de sueldos miserables, de funcionarios hartos de que nos demonicen, de subidas de tasas y bajadas de servicios, una sarta de impresentables se están forrando con la aquiescencia de los políticos que son los que habitan estas poltronas tan fantásticas y tan lejos de sus capacidades y tan cerca de sus intereses. Eso lo pitaría yo hasta romperle los tímpanos a Aguirre, sí, lo malo es que no sé y debería agenciarme a uno de mis alumnos más macarras para que me enseñe a mostrar mi desdén de una manera más llamativa, que no sé si mis artículos los leerán alguno de estos bellacos forrados que se amparan en la legalidad para que les paguemos por sus infamias. En fin, qué tiempos aquellos, Tabernero de mi corazón, en los que glosaba los estilismos del libio, las cacerías del ruso, las orgías del italiano… y es que cualquier tiempo pasado fue mejor, que se lo digan a Rajoy cuando estaba en la oposición. Mecachis.

Charo Alonso.
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