Viernes, 8 junio 2012

PARA FERIAS ESTABA YO

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Jacinto García Alonso

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¡Ya han pasado las Ferias! No es que sea un aburrido. ¡Que no! Porque me gusta la juerga sana, más que a los chivos la leche. No es que no me guste una copa. ¡Que tampoco! Aunque ya no lo haga, por convencimiento, de que los estragos que suele hacer en el organismo, por sus abusos; suelen ser irreparables. Ya me lo dijo un médico allá por…!puff!, en la distancia. Ahora las tomo con moderación y sentido. Pero en forma de refresco. O una copa de vino que el momento reclame. Sosegadamente. Cuando busco un momento de relax. Enrocándome con ella para buscar la calma, la reflexión, en la paz del butacón, y ahora que llega el buen tiempo, al atardecer en un sillón de mi terraza, cuando el sol acaba de ocultarse detrás de las altas moles de hormigón, que ya no tienen balconadas de hierro, ¡que ya no dicen nada! Porque ya no se ven casas —ya no se ven tejados verdeados por el musgo que las tejas hubieran ido creando a lo largo del tiempo para gozar del panorama. Tampoco veo salir el sol de amanecida, desde mi cama; a través de la diosa Ceres, resguardada en su arco. Según las épocas del año, pero siempre desde un ángulo u otro, el sol a diario me llamaba. Ni aquel reloj ¡horrendo! que a Bujaco afeaba ¿No fuiste a la feria? ¡Para ferias estaba yo! Por irme de parranda ¿me volveré a perder tantas cosas bellas? Si ya no veo el musgo en las murallas, ni a las palomas buscando su nido en cualquier nicho abierto en el panel de las torres que les dan fuerza y defensa. Y que solo con mirarlas daban la seguridad de siglos…que tenían a sus espaldas. A pesar de que ya, solo se ven moles que no te dicen nada. Hasta sus propios vecinos, igual ni se conocen. O pasan largos tiempos sin decirse nada. Ni preguntar por la abuela, que la pobre, igual ni tiene ganas de que alguien la moleste y remueva los gozos de su alma. ¡Ya no voy a la Feria! Tuve que olvidarla, en aquellos tiempos que por mis venas corría más alcohol, que plasma. Y además había que comenzar a sembrar nuevo recuerdo en la mirada. Vamos, que comencé a cambiar cuando era “rey de juergas”, y el médico me dijo que tenía que olvidarlas. Y es que cambiar murallas por bloques de cemento, trastoca cualquier causa. Y eso que yo he tenido suerte porque aún no teniendo a Ceres, el sol en esta casa, también me levanta… y la luna me acuesta. Pero no es tan bello como en la Plaza. Cuando asoma nocturna entre nubes la luna, contraluz de cigüeñas con su nido en terrazas de estas inmensas moles, se le quitan a uno las ganas de irse de ferias. Pero aún algo bueno encuentro entre el cemento. Tengo enfrente una estatua, y en caballo montado, ¡jinete de gran gala! Unos árboles le escoltan y dan sombra en las mañanas. Aprovecho el refresco. Como ya no bebo, la noche se hace larga. Como larga es la espera que con su luz el sol, hace que me olvide que no he ido a la Feria ¿para qué? Pronto llegará el mirlo que tiene el pecho blanco y viene todas las mañanas a picotear las flores que adornan mi terraza. Pegando cuatro brincos, comiendo en cuatro plantas. Después se va a la higuera, se va sin ni siquiera decir adiós o hasta mañana. Porque ya no hay cosecha. Ha pasado. Será que vendrá a vigilar, que la próxima añada no le falten los higos, su desayuno de todas las mañanas. Y me pongo a pensar en el ciclo vital. ¡Para Ferias estaba yo! Al vecino de siempre, ese hombrito mayor, le van a desahuciar. No recuerdo el bloque en el que vive. Le ofreció…, no sé quién, una vida mejor, de esas “preferentes”. El pobre hombre picó. Y dentro de poco ya no tendrá nada, mientras aquel canalla, vivirá en una casa de oro y plata. Al hombrito casi no le conozco, pero es un hombre como yo, cargando a nuestra espalda toda una vida plagada de nostalgias. ¡Para Ferias estaba yo! Buscaré al hombrito por si quiere venir conmigo al parque, y a ver cómo urdimos, colarnos en la casa de ese hombre, casa de oro y plata. Y hacernos dos ocupas desde donde poder ver salir el sol y en llegando la luna, esperar las mañanas. ¡Para Ferias que estábamos los dos!

 

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3 Comentarios
Jacinto
Fecha: Miércoles, 13 junio 2012 a las 15:52
Ya me ha hecho tu hermano caer del burro. Gracias por tus inmerecidas palabras, palabras. Le dan a uno fuerzas para sacar, de vez en cuando la fusta, a ver si se apean del burro algunos. Me tiré muchos años yendo a Sevilla por motivos de trabajo, de ahí la duda.Un saludo.
jacinto
Fecha: Martes, 12 junio 2012 a las 21:59
Luis Carlos, reduérdame quién eres, por favor. Conozco mucha gente en Sevilla y me has creado una intriga.
Luis Carlos Gutiérrez
Fecha: Martes, 12 junio 2012 a las 14:33
Jacinto,cultivas esa literatura tierna y emotiva, que aún pervive entre tanta vulgaridad. Eres creativo, soñador y solidario. Qué recuerdos. Desde Sevilla.
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