La sentencia que ha absuelto a la revista Época de un delito de injurias contra Jaime de Marichalar ha puesto de manifiesto la poca sintonía que durante los últimos años había entre el exduque y su familia política. Una vez que la infanta Elena y sus hijos abandonaron el domicilio familiar dejó de tener ese paraguas protector que implicaba ser yerno real y, por lo tanto, no formar parte del entramado afectivo del Jefe de Estado.
Fueron muchos feos públicos y privados que ahora han vuelto a actualizarse con la demanda perdida. Y más si cabe cuando sí se dio apoyo logístico y asesoramiento oficioso a colaterales como fue el caso de Telma Ortiz y su denuncia cósmica donde su hermana la princesa tuvo un papel predominante. No sirvió para mucho porque perdió en todas las instancias judiciales pero el hecho de quealgunos periodistas recibieran explicaciones de la consorte del heredero resultaba chocante.
Y eso no ocurrió con Marichalar a pesar de que en su caso se conocía de antemano la información que la revista Época tenía intención de publicar. No hubo comunicado, ni llamadas a las redacciones como sí sucedió cuando el rumor de la posible anorexia de la princesa se convirtió en titular de la prensa internacional y exactamente igual con la posibilidad de que la infanta Leonor fuera sorda. En ambos casos se utilizaron los canales necesarios para esos desmentidos.
Una manera de actuar que no se empleó con Marichalar al que se abandonó a su suerte igual que ocurrió cuando Isabel Sartorius dejó de ser la novia del joven Felipe. Mientras se mantuvo la relación, los reportajes que se preparaban en muchas revistas, una de ellas Tiempo, pasaban el filtro de Zarzuela.
El exduque de Lugo no tuvo ese respaldo que ha tenido hasta el exmarido de la princesa Letizia o la abuela Menchu cuya casa en Sardéu protegía una dotación de la Guardia Civil para que lospaparazzi se mantuvieran alejados. Y por supuesto Urdangarin que siempre fue el yerno y el cuñado ejemplar hasta que el rey por boca de Spottorno no tuvo más remedio que calificar su conducta de “poco ejemplar”. Pero incluso ya imputado se ha sabido que el conde de Fontao, asesor externo del monarca, ha sido el encargado de orientar “discretamente” al duque de Palma, como público José Luis Lobo en El Confidencial.
La invisibilidad de Marichalar ha llegado a tales niveles que incluso para hablar con sus hijos debe llamar a Zarzuela y desde ahí pasan la llamada a Froilan y Victoria. Aunque, según parece el exduque, que no esperaba que la sentencia fuera desfavorable, ya tiene superado el abandono de su familia política.
Pilar Barrientos/Vanitatis
La semana comenzará de la misma forma que los últimos días. La inestabilidad seguirá en la región con nubes de desarrollo que se formarán a lo largo del día. Volverán a crecer nubes de desarrollo, sobre todo en los entornos de sierra del norte, centro y sur de la región.
Hay quien habla del síndrome de Robinson (Crusoe, por supuesto). Síndrome que se ha agudizado en España con la incorporación a nuestra estructura política y anímica, de las Autonomías. El síndrome de marras, podría resumirse en una frase clásica; “mirarse el ombligo”. Vivimos como en una isla, culturalmente aislados, podemos saberlo casi todo de nuestro entorno, pero desconocemos casi absolutamente todo del vecino.
Les confieso que hasta el pasado 21 de abril no sabía nada de él, ni de su pueblo, ni de su partido político . Fue en la Fiesta organizada por diferentes colectivos para celebrar el Día de la Tierra en Plasencia, que lo escuché hablar de la Red Terrae (http://www.tierrasagroecologicas.es ), una iniciativa que propone un banco de tierras para poner en contacto a agricultores y terrenos logrando establecer una soberanía alimentaria y dando cauce laboral a personas que debido a la carencia de terrenos no pueden acceder a un nicho de empleo que los hace felices.