A
veces en la noche del campo, cerca de las sierras, o en los fragosos riberos,
al anochecer,
se oye el eco de un disparo solitario. Es el esperista, o
aguardista, que lo ha hecho al cochino que ha entrado en los aledaños de su
lugar de espera. Tenemos expertos aguardistas, a los cuales, esa modalidad de
caza absorbe de tal modo que difícilmente otra puede ocupar sus anhelos
cinegéticos. Ciertamente las esperas son caza pura, elemental: los
conocimientos y la astucia del cazador frente al instinto del jabalí. Y la
paciencia. Porque oímos de ellos que de cada muchas noches de espera, sólo
alguna esporádica ofrece el placer de una buena captura.SCM
Habrán empezado las esperas autorizadas a los cochinos y estará a punto de abrirse la veda del corzo. Por lo demás, ya llevan aquí un mes las tortolitas que llegaron de África y andan en sus nidos con la cuestión de la crianza.
Recuerdo, como si fuera ayer a última hora,
aquellas reuniones a las nueve, en la plaza del pueblo, junto a la parroquia de
Santa Catalina de Alejandría.