Con una tasa de paro del 33,38%, Extremadura registra un aumento de 5.800 desempleados más en el segundo trimestres del año 2012, lo que hace un total de 164.300 personas en paro, datos facilitados por la Encuesta de Población Activa, EPA.
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Respecto al mismo trimestre del año anterior el número de parados en Extremadura subió en 49.500 personas (43,15 por ciento).
Entre abril y junio, la ocupación en Extremadura bajó en 8.100 personas, con lo que el total de ocupados se quedó en 328.000.
Por sexos, el número de hombres en paro es de 87.200, con una tasa del 30,77, mientras que hay 77.200 mujeres desempleadas, con una tasa de paro mayor, el 36,91 por ciento.
En el segundo trimestre de 2012, la población activa en Extremadura era de 492.300 personas, lo que supone 2.300 menos que el trimestre anterior, un 0,47 % menos.
Por provincias, el segundo trimestre se cerró en Badajoz con 106.900 parados, con una tasa del 33,73 por ciento, mientras que en Cáceres había 57.400 desempleados, el 32,74 por ciento.
La semana comenzará de la misma forma que los últimos días. La inestabilidad seguirá en la región con nubes de desarrollo que se formarán a lo largo del día. Volverán a crecer nubes de desarrollo, sobre todo en los entornos de sierra del norte, centro y sur de la región.
Hay quien habla del síndrome de Robinson (Crusoe, por supuesto). Síndrome que se ha agudizado en España con la incorporación a nuestra estructura política y anímica, de las Autonomías. El síndrome de marras, podría resumirse en una frase clásica; “mirarse el ombligo”. Vivimos como en una isla, culturalmente aislados, podemos saberlo casi todo de nuestro entorno, pero desconocemos casi absolutamente todo del vecino.
Les confieso que hasta el pasado 21 de abril no sabía nada de él, ni de su pueblo, ni de su partido político . Fue en la Fiesta organizada por diferentes colectivos para celebrar el Día de la Tierra en Plasencia, que lo escuché hablar de la Red Terrae (http://www.tierrasagroecologicas.es ), una iniciativa que propone un banco de tierras para poner en contacto a agricultores y terrenos logrando establecer una soberanía alimentaria y dando cauce laboral a personas que debido a la carencia de terrenos no pueden acceder a un nicho de empleo que los hace felices.