
Hace ya algún tiempo que leí en no sé dónde, que en Europa la asistencia media a las manifestaciones del “Orgullo Gay”, estaba establecido en una cifra superior al 1.000.000 de personas y que sin embargo, contra la corrupción de los políticos, banqueros, financieros, empresarios y otras hierbas…, (al menos en nuestro país), esa asistencia bajaba a sólo unas 100.000 personas en el mejor de los casos; con lo que quedaba probado estadísticamente, que hay mucha más gente reivindicando el derecho a que le den por c…, -así dicho en castellano-, que rechazándolo. ¿Tanto hemos cambiado?.
Será por eso, que nos estamos acostumbrando a soportar lo insoportable, cediendo cada día, cada hora y hasta cada minuto a las insidias, estratagemas y martingalas, a las que nos está acostumbrando este gobierno de mortificación. Y como consecuencia de ello, algunos consideran que esta actitud nuestra, se debe a que seguramente somos demasiado modernos y lo soportamos todo, aunque yo por mi edad, no pueda llegar a entenderlo.
Naturalmente, esa no es la solución que yo pretendo para este país. Yo lo que deseo poner en tela de juicio, con referencia a la situación que estamos padeciendo, es otra cosa bien distinta.
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A mí lo que se me ocurre es, que en vista de que este Gobierno nos está demostrando su incapacidad y una incompetencia, una ineptitud y una inexperiencia fuera de toda regla -aparte de las mentiras, farsas, fingimientos, argucias y subterfugios, en la que nos tienen imbuidos; sin contar la soberbia de su mayoría parlamentaria, que eso es otra cosa-, es que al menos, si no son capaces de dimitir con dignidad, el decoro y la compostura que se les supone…, fueran capaces de sentarse en una mesa, en la que estuvieran personas -que las hay de todas las tendencias políticas- y realizaran un análisis completo de la situación real de este país con visión de futuro, antes de tomar decisiones, que por lo que estamos viendo, solo consiguen retroceder a marchas forzadas.
Aquí todavía nadie ha dicho esta boca es mía, con referencia a nuestras “posibilidades y potencialidades” en el ámbito europeo y mundial, en cambio seguimos dando bandazos que no conducen a nada y nos limitamos a continuar rutinariamente, con las mismas líneas de conducta de siempre.
Si en este país, no podemos presumir de alta tecnología industrial, transformadora de recursos, que nos permitan competir con otros países de nuestro entorno, en España afortunadamente disponemos al menos de dos viabilidades importantes, que nos situarían en la cabecera mundial, siendo pioneros en actividades que para sí quisieran otros.
Tenemos sol. España está a la cabeza de los países de la Unión Europea que más horas de sol disfruta y Extremadura entre las que más…, y sin embargo no prestamos la atención que deberíamos a esta fuente de energías renovables como las TERMOSOLARES (que con tanto aplauso defienden, los que se posicionan en contra de los combustibles fósiles), pero que por razones que desconozco, unos las aplauden a boca llena y otros como el Ministro de Industria D. José Manuel SORIA, que se dedica a gravar y gravar…, con impuestos insalvables, algo que nos viene dado gratuitamente; es decir, que nuestro Ministro escoge el camino contrario y así nos va; y es que la ignorancia es muy atrevida.
Con las FOTOVOLTAICAS ocurre más de lo mismo y en lugar de ayudar y favorecer a los empresarios que quieren realizar inversiones en este campo, les anulan igualmente las primas de ayudas como subvención para su montaje; cuando con ello favoreceríamos las inversiones, la creación de puestos de trabajo tan necesarios y aumentaríamos el consumo, consiguiendo ser, si no el que más, uno de los países más importantes de la tierra en esas tecnologías.
En el aspecto TURÍSTICO podríamos decir otro tanto de lo mismo ya que disfrutamos de una climatología de seducción y un patrimonio natural y arqueológico delicioso; pero se ve que en esa actividad turística, o no tenemos personal adecuado para venderlo al exterior, o simplemente esperamos que vengan de fuera a descubrirnos los demás. Pero hay una cosa bien cierta, y es que países que están a años luz del nuestro en ese aspecto, están viviendo sin los agobios con los que vivimos nosotros.
De la PESCA, la GANADERÍA y la AGRICULTURA podríamos seguir diciendo mucho más, pero aquí llevamos ya más de un lustro mareando la perdiz y discutiendo el tema de las corruptelas, los asuntos financieros de BANKIA y compañía, la dependencia de Alemania, Francia y etc., echándonos la culpa unos a otros y nadie con un poco de sentido lógico endereza el entuerto, y solo interesan los asuntos de los afectados en la Bolsa y las impugnadas preferentes, los intereses bancarios y la dichosa “prima de riesgo”, que no nos deja dormir.
EUFEMISMOS
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Por esta razón, los políticos utilizan mucho las palabras para engatusarnos y abusan de los eufemismos, porque tienen un efecto anestésico; esto creo que lo apuntaba un catedrático de Economía y Política (del que no recuerdo su nombre) y lo definía como que: “Los eufemismos tienen esa función, que no virtud de anestesiar, pero a partir de ahí se puede abusar de ellos de forma cínica, grosera e incluso perversa”.
Pero el riesgo de este abuso, es que, como marca la Ley de la Física, a toda acción le corresponde una reacción de la misma fuerza en sentido opuesto. O, siguiendo el perfil galeno: “El lenguaje eufemístico debe tener cuidado, porque esas palabras pueden adormecer un tiempo, pero cuando el enfermo despierte y vea lo que le ha pasado, puede traer muy malas consecuencias o darte un pescozón”.
Sobre todo, a los políticos de turno, que no han sido capaces de buscar soluciones fiables para su pueblo a pesar de sus promesas. Esos, se las pueden llevar todas juntas…
JOSÉ LUÍS ARELLANO HERRERA