El Gobierno tiene decidido que en septiembre pedirá una ayuda para sacar al país de la mayor crisis en los últimos cincuenta años. Pero el rescate, en coordinación directa con la Comisión Europea, puede ser más fácil de lo que se estima por la delicada situación de la economía española. En parte porque el dinero sobrante del rescate a la banca se podría usar para inyectar capital a las cartas públicas.
Fuentes del Ejecutivo han confirmado que ya existen conversaciones para que
el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés)
pueda ser utilizado no sólo para recapitalizar a la banca española, sino para
comprar también deuda soberana en el mercado primario o secundario. O lo que es
lo mismo, para abaratar la prima de riesgo española de tal manera que el Tesoro
pueda financiarse a tipos más racionales que los actuales.
El Ministerio de Economía estima que la banca no requerirá más de 60.000 millones de ayudas públicas europeas. Por tanto, restarían unos 40.000 millones de los hasta 100.000 millones aprobados en el Memorandum of Understanding (MoU).
Fuentes gubernamentales reconocen que el EFSF permite en varios de sus artículos –en concreto, el 17- financiar una inyección de fondos a un Estado soberano “con el objetivo de maximizar la eficiencia de la asistencia financiera”. Como este mecanismo ya está habilitado, el Gobierno sélo debería hacer una adenda al MoU para destinar parte del rescate bancario al rescate del Estado. De esta manera, la ayuda llegaría de forma ágil, sin eternas negociaciones que agravarían aún más la prima de riesgo. Bastaría con un acuerdo con Alemania, Francia e Italia para alcanzar la mayoría cualificada de dos tercios que se exige para su aprobación.
La petición dependerá de las condiciones que ponga Bruselas y a las medidas
que adopte el Banco Central Europeo (BCE).
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