Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

José Luis Arellano Herrera
Lunes, 27 agosto 2012

¿NO SEREMOS NOSOTROS LOS CAUSANTES?.

Marcar como favorita Enviar por email

 Ya está bien de esperar milagros, como quien pregona desde el desierto de la salvación a lo que diga el BANCO CENTRAL EUROPEO, o el comisario de turno de la eurocracia de Bruselas.  No podemos aspirar a que se relaje y flojee la Canciller alemana  (más de hierro que la Sra. Margaret Thatcher), o que se manifieste nuevamente el Sr. DRAGHI, un perfecto desconocido hace cuatro días, y a quien le atribuyen poderes milagrosos y sobrenaturales sobre la economía europea.

 

            Hace  solo unos días, se celebró una reunión de los grandes responsables de Europa para dar solución a los problemas más acuciantes, y ahora resulta que visto lo visto, estamos  mucho peor que al principio, esperando otro envite de rescate mucho más peligroso que el de antes, porque no vemos forma de solucionarlo.

 

            Y es que la solución a estos achaques, tendremos que dársela nosotros mismos y esta dependerá del coraje que planteemos por cambiar la mentalidad de nuestros conciudadanos, y así poderles exigir más seriedad, más acuerdo y hasta más solidaridad si hace falta.

 

            Un familiar mío francés, persona madura y muy bien informada que visitó estas semanas de atrás la zona alicantina y por supuesto sus playas de la “Costa Blanca” para remojarse un poco y manifestaba su incertidumbre europeísta y me decía: “Lo que nos llega a los franceses de España, es que la gente lo está pasando muy mal, que está tirada en la calle y hasta pidiendo por las esquinas”.

 

Luego me comentó que al pasear por la ciudad se sorprendió, porque todo lo que veía aparentaba bastante normalidad. Los españoles andan entrando y saliendo por los bares tranquilamente y comprando en las tiendas como siempre, sin transmitir ningún tipo de preocupación aparente.

 

            Y me pregunto: ¿Cuando éste pariente mío vuelva a Francia, qué conclusiones sacará de este hecho para contar a sus amigos?.  Supuestamente caben dos:

 

1.                  Que piense que somos unos desvergonzados, que andamos siempre de fiesta en fiesta y pretendemos engañar a quien tiene más recursos, como los alemanes, ingleses, noruegos, finlandeses, etc., para seguir viviendo del cuento.

 

2.                  O que interprete que a pesar de las amarguras y las puñaladas que recibimos de este gobierno, este país funciona, mantiene su actividad y a poco que ayudemos todos, saldremos del pozo y cumpliremos con nuestros compromisos.

 

            El problema es que no tenemos ilusión, porque no germinan en Europa medidas decisivas para atajar la crisis por una titánica desconfianza, edificada en prejuicios y tergiversaciones de figuras como ésta y por si fuera poco la justicia, principal cimiento democrático, cojea decrépita, inoperante y casi siempre injusta con los ciudadanos honrados, es decir los trabajadores; porque a los ladrones, a los corruptos y a los ejecutivos de altas finanzas, no hay quien los toque.

 

Nunca hemos sido ricos y hemos vivido de prestado con créditos baratos.  Nos hipotecamos  hasta las cejas para alimentar una administración ambiciosa e insatisfecha, en especial la autonómica, por las frivolidades y los desvaríos de políticos que solamente nos inculcaron la cultura del “todo  a  diez  y café  para todos”.  Transferimos y pactamos nuestros mercados y nos endeudamos con quienes ahora amenazan con arruinarnos.

 

            Es bien cierto que nadie está obligado a regalarnos alegremente su dinero por jugar en el mismo Club Europa, pero los ciudadanos del Sur no somos tan derrochadores ni tan flojos como recelan e imaginan los aplicados señoritos del Norte. Todos tenemos nuestra parte de razón y nuestro corazoncito. 

 

            Hemos hecho concesiones arbitrarias, aunque bastantes de ellas no eran las más necesarias y podíamos haberlas evitado, pero la “Prima de riesgo” que está a punto de asfixiarnos, nunca podrá controlarse sin que los alemanes asuman su responsabilidad. Si el Euro salta por los aires será un desastre general para todos y hasta para la Sra. Ángela MERKEL.

 

  ¡LUEGO!,  QUIENES  SON  LOS  QUE  ROBAN

            La provocativa situación de recortes por entregas, es que nadie da la sensación de tener claro, ni siquiera Alemania, hacia que refugio navega esta nave. En vez de confianzas, principios y axiomas de estímulos para resistir con honestidad el esfuerzo, ésta actitud desconcertante inspira indignación.

 

Así es que, lo único que existe es un monumental cabreo evidente, cuando vemos volar los millones que malgastan y desperdician  los inútiles mandatarios públicos, o al juez DIVAR guerrear por su sabrosa retribución.

 

A pesar de ello y no tratando de culpar a nadie de nuestras desgracias, yo espero que finalmente salgamos de este atolladero y seamos capaces de resolver nuestros problemas que no son pocos. En fin, ¡Ya veremos!.

 

                                                         JOSÉ  LUÍS  ARELLANO  HERRERA

Acceda para dejar un comentario como usuario registrado
¡Deje su comentario!
Normas de participación
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
DigitalExtremadura.com | Última Hora, Actualidad de Extremadura • Términos de usoPolítica de PrivacidadDONDE ESTAMOS
© 2014 • Todos los derechos reservados.
Powered by FolioePress