El escritor, Agustín Lozano, presentará mañana, a las 21.30 horas, en la casa de la cultura de Fuente del Maestre su segunda novela, “La Última Sombra”.
Su primera obra, “Guerra Ha de Haber”,
finalista del Premio Felipe Trigo, supone una reivindicación de
la Memoria Histórica
y “de la necesidad de rescatar del olvido la lucha de los republicanos durante
la guerra civil”. En esta nueva obra finalista del Premio Minotauro 2011, el
autor cambia de registro para ofrecer al lector “una mezcla entre novela negra,
de intriga y los elementos propios del denominado terror gótico, en una
atmósfera sobrenatural”, por la que
planean las sombras de autores como Borges, Rilke y poetas románticos como
Byron, Keats o Shelley”.
Pareciera que en esta segunda novela, el fontanés se olvida del compromiso social que le caracteriza, pero no es así. Agustín Lozano De La Cruz, en una entrevista concedida a Radio Utopía, explica que hay un hilo conductor entre ambas obras, como dos maneras de enfrentarse a la realidad: “Hay dos maneras de afrontar la realidad negativa que nos rodea. La primera es afrontarla para tratar de transformarla, que es lo que hago en mi primera novela, confrontar esa realidad de los republicanos olvidados para tratar, con su testimonio, de mejorar nuestro presente. Y hay otra manera que es escapar de esa realidad, a través de la literatura por ejemplo, que a mí me apasiona, o del cine. A esta segunda línea pertenece La Última Sombra, a esa necesidad de escapar a otros mundos que nos diviertan y nos instruyan”.
Aún durante la jornada del martes seguiremos influenciados por la presencia de la bolsa de aire frío que nos afecta desde finales de la semana pasada. Poco a poco va perdiendo intensidad pero aún así le quedará energía suficiente como para generar nubes y algunos chubascos pero cada vez menos significativos.
Hay quien habla del síndrome de Robinson (Crusoe, por supuesto). Síndrome que se ha agudizado en España con la incorporación a nuestra estructura política y anímica, de las Autonomías. El síndrome de marras, podría resumirse en una frase clásica; “mirarse el ombligo”. Vivimos como en una isla, culturalmente aislados, podemos saberlo casi todo de nuestro entorno, pero desconocemos casi absolutamente todo del vecino.
Les confieso que hasta el pasado 21 de abril no sabía nada de él, ni de su pueblo, ni de su partido político . Fue en la Fiesta organizada por diferentes colectivos para celebrar el Día de la Tierra en Plasencia, que lo escuché hablar de la Red Terrae (http://www.tierrasagroecologicas.es ), una iniciativa que propone un banco de tierras para poner en contacto a agricultores y terrenos logrando establecer una soberanía alimentaria y dando cauce laboral a personas que debido a la carencia de terrenos no pueden acceder a un nicho de empleo que los hace felices.
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