En comparación con la Unión Europea nuestro país presenta una de las cifras más altas de obesidad infantil. En estudios posteriores desarrollados en 2005, España ocupaba el tercer lugar en casos de exceso de peso en escolares de 7 a 11 años.
El exceso de peso en la infancia y adolescencia es uno de los
problemas más graves de salud pública existente en la actualidad en
sociedades desarrolladas, llegando a tener caracteres de epidemia. Si
en Estados Unidos esta enfermedad ya es calificada como epidemia, los
últimos estudios indican que en España, ya es un serio problema. El
tipo de alimentación en estas edades determina el estado de salud
futuro.
El estudio enKid puso de manifiesto que la prevalencia de obesidad
infantojuvenil (de 2 a 24 años) en España se sitúa en torno al 13,9 %
de la población, mientras que el 12,4 % tiene sobrepeso. Lo que quiere
decir que más del 26 % de esta población está por encima de un peso
adecuado. Las mayores cifras de obesidad se detectan en la prepubertad,
en concreto en el grupo de edad de 6 a 12 años, con una prevalencia del
16,1 %.
En comparación con la Unión Europea nuestro país presenta una de las cifras más altas de obesidad infantil. En estudios posteriores desarrollados en 2005, España ocupaba el tercer lugar en casos de exceso de peso en escolares de 7 a 11 años.
En el caso de Andalucía, el Plan Integral para la Obesidad Infantil de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía puso de manifiesto, a través de los datos de la encuesta nacional de salud 2003, que Andalucía se situaba como la cuarta comunidad autónoma con más casos de obesidad infantil.
Son muchas las razones por las que se ha llegado a la situación
actual, el continuo desarrollo que ha sufrido nuestro país en las
últimas décadas ha influido de manera trascendental en los hábitos de
alimentación y de actividad física.
Cada vez nos alejamos más de los patrones que constituían la tan
saludable Alimentación Mediterránea en la que las verduras, frutas,
legumbres y cereales eran consumidos de manera habitual.
Actualmente el consumo de estos grupos de alimentos ha disminuido a expensas del aumento de alimentos ricos en grasas y azúcares que dan lugar a una dieta con una densidad calórica muy elevada.
Este cambio de hábitos en la alimentación junto con el descenso de la actividad física ha hecho que las tasas de sobrepeso y obesidad aumenten considerablemente tanto en la población infantil como en la adulta.
Por exceso de peso debemos entender un aumento del peso corporal a expensas de la masa grasa. En la población infantojuvenil resulta más complicado determinar el exceso de peso debido a que los métodos habituales pueden tener sesgos.
El Índice de Masa Corporal (IMC), tan habitual en medios de comunicación, farmacias, Internet, etc. puede llevar a equívocos si no se utilizan de manera adecuada. Es necesario tener en cuenta, a la hora de diagnosticar el exceso de peso, que nos encontramos ante una situación fisiológica especial ya que aún estamos dentro de la fase de desarrollo. Por estos motivos uno de los métodos más indicado para evaluar el peso en niños, niñas y adolescentes son las curvas percentiladas de crecimiento así como las también existentes de índice de masa corporal para población infantil que deben ser utilizadas por el personal sanitario adecuado.
Las consecuencias del exceso de peso en la infancia son a corto y a largo plazo. Cada vez son más altas las cifras de Síndrome Metabólico en la población infantil, a parte de las consecuencias psicológicas y sociales así como los trastornos osteoarticulares, respiratorios, etc.
El síndrome metabólico consiste en alteraciones como la tensión alta y aumento de colesterol y azúcar en sangre.
Un reciente estudio puso de manifiesto que entre 2.000 y 10.000 niños en Europa ya han contraído por su obesidad un tipo de diabetes que usualmente se diagnostica en la edad adulta. A largo plazo, un 75% de estos niños y niñas padecerán algún tipo de enfermedad relacionada con el exceso de peso en la edad adulta si no se pone solución a tiempo.
Es importante destacar que la mejor escuela para aprender a comer es la familia. Actualmente, es muy difícil porque los padres y las madres trabajan y la edad escolar incluso se adelanta hasta los dos años. Entonces, es cuando la escuela tiene que hacer su función
En este sentido la administración pública en Andalucía realiza labores de control muy exhaustivas sobre los menús de los centros escolares, ya que lo más importante en la lucha contra la obesidad infantil es la prevención. Al mismo tiempo a nivel nacional se están realizando comisiones de trabajo para fijar los criterios que debe cumplir un menú escolar saludable.
También debemos destacar la importancia de un desayuno adecuado. El desayuno, en casa y a media mañana en el colegio. En España entre un 10 y un 15% de los niños no desayunan y de un 20 a un 30% lo hacen de manera insuficiente. En un desayuno completo deben incluirse cereales, lácteos y frutas. La media mañana puede estar compuesta por galletas y fruta o un bocadillo de queso o embutido no graso como jamón cocido o fiambre de pavo.
Podríamos destacar algunas recomendaciones básicas para llevar a cabo desde casa con la finalidad de incorporar unos hábitos de vida saludable: