Martes, 10 agosto 2010

Nutrición infantil, sobrepeso y obesidad

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Luis J. Morán Fagúndez.

En comparación con la Unión Europea nuestro país presenta una de las cifras más altas de obesidad infantil. En estudios posteriores desarrollados en 2005, España ocupaba el tercer lugar en casos de exceso de peso en escolares de 7 a 11 años.

[Img #4398]El exceso de peso en la infancia y adolescencia es uno de los problemas más graves de salud pública existente en la actualidad en sociedades desarrolladas, llegando a tener caracteres de epidemia. Si en Estados Unidos esta enfermedad ya es calificada como epidemia, los últimos estudios indican que en España, ya es un serio problema. El tipo de alimentación en estas edades determina el estado de salud futuro.
El estudio enKid puso de manifiesto que la prevalencia de obesidad infantojuvenil (de 2 a 24 años) en España se sitúa en torno al 13,9 % de la población, mientras que el 12,4 % tiene sobrepeso. Lo que quiere decir que más del 26 % de esta población está por encima de un peso adecuado. Las mayores cifras de obesidad se detectan en la prepubertad, en concreto en el grupo de edad de 6 a 12 años, con una prevalencia del 16,1 %.

En comparación con la Unión Europea nuestro país presenta una de las cifras más altas de obesidad infantil. En estudios posteriores desarrollados en 2005, España ocupaba el tercer lugar en casos de exceso de peso en escolares de 7 a 11 años.

En el caso de Andalucía, el Plan Integral para la Obesidad Infantil de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía puso de manifiesto, a través de los datos de la encuesta nacional de salud 2003, que Andalucía se situaba como la cuarta comunidad autónoma con más casos de obesidad infantil.

Son muchas las razones por las que se ha llegado a la situación actual, el continuo desarrollo que ha sufrido nuestro país en las últimas décadas ha influido de manera trascendental en los hábitos de alimentación y de actividad física.
Cada vez nos alejamos más de los patrones que constituían la tan saludable Alimentación Mediterránea en la que las verduras, frutas, legumbres y cereales eran consumidos de manera habitual.

Actualmente el consumo de estos grupos de alimentos ha disminuido a expensas del aumento de alimentos ricos en grasas y azúcares que dan lugar a una dieta con una densidad calórica muy elevada.

Este cambio de hábitos en la alimentación junto con el descenso de la actividad física ha hecho que las tasas de sobrepeso y obesidad aumenten considerablemente tanto en la población infantil como en la adulta.

Por exceso de peso debemos entender un aumento del peso corporal a expensas de la masa grasa. En la población infantojuvenil resulta más complicado determinar el exceso de peso debido a que los métodos habituales pueden tener sesgos.

El Índice de Masa Corporal (IMC), tan habitual en medios de comunicación, farmacias, Internet, etc. puede llevar a equívocos si no se utilizan de manera adecuada. Es necesario tener en cuenta, a la hora de diagnosticar el exceso de peso, que nos encontramos ante una situación fisiológica especial ya que aún estamos dentro de la fase de desarrollo. Por estos motivos uno de los métodos más indicado para evaluar el peso en niños, niñas y adolescentes son las curvas percentiladas de crecimiento así como las también existentes de índice de masa corporal para población infantil que deben ser utilizadas por el personal sanitario adecuado.

Las consecuencias del exceso de peso en la infancia son a corto y a largo plazo. Cada vez son más altas las cifras de Síndrome Metabólico en la población infantil, a parte de las consecuencias psicológicas y sociales así como los trastornos osteoarticulares, respiratorios, etc.

El síndrome metabólico consiste en alteraciones como la tensión alta y aumento de colesterol y azúcar en sangre.

Un reciente estudio puso de manifiesto que entre 2.000 y 10.000 niños en Europa ya han contraído por su obesidad un tipo de diabetes que usualmente se diagnostica en la edad adulta. A largo plazo, un 75% de estos niños y niñas padecerán algún tipo de enfermedad relacionada con el exceso de peso en la edad adulta si no se pone solución a tiempo.

Es importante destacar que la mejor escuela para aprender a comer es la familia. Actualmente, es muy difícil porque los padres y las madres trabajan y la edad escolar incluso se adelanta hasta los dos años. Entonces, es cuando la escuela tiene que hacer su función

En este sentido la administración pública en Andalucía realiza labores de control muy exhaustivas sobre los menús de los centros escolares, ya que lo más importante en la lucha contra la obesidad infantil es la prevención. Al mismo tiempo a nivel nacional se están realizando comisiones de trabajo para fijar los criterios que debe cumplir un menú escolar saludable.

También debemos destacar la importancia de un desayuno adecuado. El desayuno, en casa y a media mañana en el colegio. En España entre un 10 y un 15% de los niños no desayunan y de un 20 a un 30% lo hacen de manera insuficiente. En un desayuno completo deben incluirse cereales, lácteos y frutas. La media mañana puede estar compuesta por galletas y fruta o un bocadillo de queso o embutido no graso como jamón cocido o fiambre de pavo.

Podríamos destacar algunas recomendaciones básicas para llevar a cabo desde casa con la finalidad de incorporar unos hábitos de vida saludable:

  • Educar a comer de todo.
  • Atender las necesidades de energía adecuadas a la fase del desarrollo en la que se encuentre el niño adaptando el tamaño de las raciones.
  • Recomendar la incorporación del hábito de realizar todas las mañanas un desayuno completo (lácteos, cereales, frutas).
  • Evitar el abuso de refrescos azucarados y chucherías. En ocasiones las chucherías pueden sustituirse por frutos secos ya que tienen un aporte nutricional mucho más saludable, pero siempre sin abusar.
  • Evitar los continuos picoteos, que normalmente se realizan a través de alimentos con altos contenidos en azúcares y grasas como pueden ser refrescos, chucherías, pasteles, bollerías, aperitivos salados, etc.
  • Incluir en la dietas los grupos de alimentos que debemos entender como imprescindibles, como son los lácteos, frutas, verduras, pan, legumbres, pastas, pescados y carnes magras y moderando el consumo de carnes y embutidos grasos, bollería y azúcares.
  • Recomendar una vida activa, realizando ejercicio con frecuencia a través de la práctica de algún tipo de deporte y la incorporación de hábitos saludables de forma diaria como andar, montar en bicicleta, subir escaleras, patinar. Evitar que pasen horas y horas frente al televisor o con los videojuegos o el ordenador.

Luis J. Morán Fagúndez. Dietista-Nutricionista Presidente de la Asociación de Diplomados Universitarios en Nutrición Humana y Dietética de Andalucía

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