La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Mérida, en su reunión de este jueves, ha analizado las repercusiones que tendrá la Ley estatal de Transparencia y Buen Gobierno para el Ayuntamiento.
El portavoz
municipal, Fernando Molina, ha indicado que esta Ley “viene a poner al mismo nivel
a administrados y administradores. “Se trata de algo tan básico como imitar el
modelo de una economía familiar”, ha apostillado.
Molina ha
recordado que en esta legislatura el Ayuntamiento ha aprobado un plan de
saneamiento económico -financiero, se ha reducido al máximo el coste de la
administración tanto en su capítulo de personal como en el gasto corriente, se
está poniendo en marcha un plan de eficiencia energética orientado al ahorro,
se están realizando planes de inspección para acabar con el fraude en la recaudación
de impuestos y un largo etcétera de medidas encaminadas a una gestión eficiente
y responsable del dinero público.
“Nuestra administración se moderniza, se adapta a los nuevos tiempos e intenta
ir solucionando los problemas que en gran parte de los casos ella misma ha
ocasionado. Pero además, ahora lo hace no por convicción sino por obligación ya
que los gobiernos tendrán que ser preceptores legales de las repercusiones
económicas y sociales de sus decisiones”, ha subrayado Molina.
Fernando Molina ha aprovechado la oportunidad para recordar que ha sido objeto de debate “la reclamación de una deuda pendiente por parte de la Red de Ciudades de la Ruta de la Plata, que exige el pago de 51.000 euros”. El Ayuntamiento se dio de baja de esta asociación el año pasado pero deberá pagar las cuotas atrasadas mensualmente, ha concluido.
La semana comenzará de la misma forma que los últimos días. La inestabilidad seguirá en la región con nubes de desarrollo que se formarán a lo largo del día. Volverán a crecer nubes de desarrollo, sobre todo en los entornos de sierra del norte, centro y sur de la región.
Hay quien habla del síndrome de Robinson (Crusoe, por supuesto). Síndrome que se ha agudizado en España con la incorporación a nuestra estructura política y anímica, de las Autonomías. El síndrome de marras, podría resumirse en una frase clásica; “mirarse el ombligo”. Vivimos como en una isla, culturalmente aislados, podemos saberlo casi todo de nuestro entorno, pero desconocemos casi absolutamente todo del vecino.
Les confieso que hasta el pasado 21 de abril no sabía nada de él, ni de su pueblo, ni de su partido político . Fue en la Fiesta organizada por diferentes colectivos para celebrar el Día de la Tierra en Plasencia, que lo escuché hablar de la Red Terrae (http://www.tierrasagroecologicas.es ), una iniciativa que propone un banco de tierras para poner en contacto a agricultores y terrenos logrando establecer una soberanía alimentaria y dando cauce laboral a personas que debido a la carencia de terrenos no pueden acceder a un nicho de empleo que los hace felices.