Domingo, 14 octubre 2012

PA LO QUE HEMOS QUEDAO

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Charo Alonso

Reconozcámoslo, al rey en lo de la cacería de Bostwuana se le debió quebrar algo más que la cadera. No da una: primero fue aquella infantil declaración de arrepentimiento –mi niña bonita es más convincente-, luego las revelaciones sobre sus malas relaciones con la reina, su bronca al probo funcionario que le llevaba en coche con papirotazo incluido… y ahora, la reprimenda pública que le soltó al presidente del gobierno con todo y desfile, como si no tuviera otro momento para decirle cuatro cosas a un humilde Rajoy que no sabía ni dónde meterse. Esto del protocolo es así, mientras el príncipe se entretiene con Letizia en un segundo plano muerto de bochorno, la reina intenta acabar con tan inadecuada conversación y es obviada –para variar- y para colmo de males, la hija mayor, tan directa ella que es capaz de entrar en la liza, está relegada a la tribuna de la oposición a ver si le da palique a Rubalcaba. Que no, que el protocolo es la cortesía de los que mantienen las formas y saben que, últimamente, estamos que no perdonamos una. Por eso es inadecuada la charleta a pie de tribuna con un Rajoy quien, si le dejan, se marcha a limpiar chapapote y que le den a los catalanes con el asta de la inkurriña. Si yo soy Mas le hago un monumento a Wert, que está muy bien ser la cabeza de turco de todo el gobierno, pero soltar esa declaración de principios es apagar un fuego echando gasolina. Puestos a cambiar la escalibada por el cocido madrileño, la jota por la sardana, a Wert, que no tiene un pelo de tonto, debe sentarle ya muy mal este papelón de malo de la película. Sí, no seré yo quien defienda al “pobre Wert”, pero en este caso, la inoportunidad del rey le ha dado un protagonismo que es una bendición para de Guindos y para Montoro. Los señores de la economía patria respiran, puestos a criticar, ahí estamos pateando a Wert, glosando a Wert, manifestándonos contra Wert… tanto, que hasta el rey abronca al jefe de Wert, como si la frase del señor no fuera, dentro de su inconveniencia, una verdad a voces. Hay algunos que están ahí de sparring. Pero eso sí, la descortesía del rey sorprende, eso no es campechanía, es mala baba. Nos recuerdan sus pésimas relaciones con Aznar, nos devuelven a la imagen histórica del Papa polaco abroncando a Ernesto Cardenal con todo y dedo a pie de avión en su visita a Nicaragua cuando ese país era sandinista y tenía de ministro de cultura a un poeta y de vicepresidente a un escritor de la talla de Sergio Ramírez. Preocupada me tiene el señor rey, será porque los abueletes que yo tengo a mi alrededor tienen la suerte de sonreír y de que la edad les haya sacado lo mejor que siempre han tenido. Hay gente que con la edad se endulza –mi señor padre aún más, aunque ahora le quita los gusanitos y las gominolas a los nietos, afirmo- y los hay que se amargan del todo viendo que no pueden dedicarse a perseguir elefantes y rubias. Hace tiempo ya que mi señor padre dejó de cazar, eso sí, sigue metiéndose en las rotondas con voluntad suicida, pero tarde ningunea a mi señora madre, y más cuando esta ha desarrollado una capacidad de cuidadora que raya en la de las guardesas de un campo nazi. Que sí, que el rey parece amargado, sabe Dios si por asuntos personales ¿Quién no tiene un nuero bobo o un primo primo? o por la situación de este patio de vecinonas nacionalistas llamado España. Que sí, que la Zarzuela quiere cantar a coro con los de Mas “Els Segators”, pero no así, por favor, no dejando a caer de un burro –y dale con los símbolos catalanes- a un presidente que todavía no habla la lengua en la intimidad y que bastante tiene con decirle a Wert que no se deprima por ser el palo de todas las tempestades. Yo de Rajoy le regalaba una de esas vicepresidencias tan chulis que repartía Zapatero entre sus dilectos… eso sí, si se deja Soraya, que antes de la bronca real, supo muy bien apoyar al que dice la verdades, aunque sea de forma inconveniente, que no en inconveniente lugar. Yo de Rajoy, le echaba a Monago a que le dijera al rey que es cuestión de collons y no de diplomacia fina. Eso sí, en privado, en la intimidad y sin licor de cereza, ni de bellota, y cuidando que no ande por ahí la escopeta de caza, este hombre lo que tiene, con todos mis respetos, es mono de perdigones, síndrome de abstinencia porque está abierta la veda… Rajoy, salga corriendo, que la próxima vez no le abroncan en público, le tiran con la escopeta de caza de Froilán y encima, le echan la culpa a Marichalar…


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