Mírenlos; no hace falta más. Una
cuadrilla de cazadores posando tras la jornada de caza. Un cotito no muy lejos,
nada del otro mundo, los perritos acá y allá y, por fin, el conejito que se ha
recuperado en algunas zonas.
No así la patirroja que, como pueden ver, brilla por su ausencia. Pero, al cabo, un buen día; luego el asadito en el campo, las peripecias a contar, unos conejitos al ajillo o encebollados y arroz con liebre. Lo hemos dicho y escrito mil veces. Si se recuperasen las poblaciones de conejos, ¡y con contención!, habría caza para todos. Y no tan cara. Miren la sonrisa en la cara de Pedro ¿verdad?
Habrán empezado las esperas autorizadas a los cochinos y estará a punto de abrirse la veda del corzo. Por lo demás, ya llevan aquí un mes las tortolitas que llegaron de África y andan en sus nidos con la cuestión de la crianza.
Recuerdo, como si fuera ayer a última hora,
aquellas reuniones a las nueve, en la plaza del pueblo, junto a la parroquia de
Santa Catalina de Alejandría.