El preso etarra Jesús María Bolinaga ha recibido esta tarde el alta del hospital Donostia, donde es tratado de un cáncer, para ir después su casa de Mondragón. Bolinaga, puesto en libertad por Instituciones Penitenciarias y la Audiencia Nacional, ha sido sometido a radioterapia y se encuentra lo suficientemente recuperado como para ir a su domicilio.
Bolinaga, que cumplía condena por el secuestro del funcionario de prisiones Ortega Lara y por su participación en varios asesinatos, estaba desde que consiguió la libertad condicional en una habitación normal del Hospital Donostia, sin vigilancia y fuera de la zona reservada a penitenciaría.
Uribetxebarria Bolinaga tendrá que cumplir ahora las condiciones que le impuso el juez para concederla la libertad condicional. No podrá acercarse a sus víctimas, ni participar "de forma activa o pasiva" en manifestaciones públicas de enaltecimiento del terrorismo. No podrá ausentarse tampoco sin autorización judicial de la localidad de Mondragón, donde establecerá su residencia, y deberá comunicar cualquier novedad referida a la evolución de su tratamiento médico.
La libertad de Bolinaga se llevó a cabo pese a la oposición de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y de la forense de la institución, que en diversos análisis e informes médicos negó que Bolinaga estuviese en estado terminal, como aseguraban los médicos de la cárcel. Tras un intenso tira y afloja entre Interior, la Fiscalía, el juez de Vigilancia Penitenciaria y el de la Audiencia Nacional, Grande Marlaska, finalmente Bolinaga fue puesto en libertad.
Las Asociaciones de Víctimas, tanto durante el proceso judicial como posteriormente, clamaron contra lo que entendieron como una concesión hacia ETA. Nada más conocer la decisión de Marlaska, Bolinaga grabó un vídeo en la cama del hospital en el que daba “las gracias a Euskal Herría”.
Aún durante la jornada del martes seguiremos influenciados por la presencia de la bolsa de aire frío que nos afecta desde finales de la semana pasada. Poco a poco va perdiendo intensidad pero aún así le quedará energía suficiente como para generar nubes y algunos chubascos pero cada vez menos significativos.
Hay quien habla del síndrome de Robinson (Crusoe, por supuesto). Síndrome que se ha agudizado en España con la incorporación a nuestra estructura política y anímica, de las Autonomías. El síndrome de marras, podría resumirse en una frase clásica; “mirarse el ombligo”. Vivimos como en una isla, culturalmente aislados, podemos saberlo casi todo de nuestro entorno, pero desconocemos casi absolutamente todo del vecino.
Les confieso que hasta el pasado 21 de abril no sabía nada de él, ni de su pueblo, ni de su partido político . Fue en la Fiesta organizada por diferentes colectivos para celebrar el Día de la Tierra en Plasencia, que lo escuché hablar de la Red Terrae (http://www.tierrasagroecologicas.es ), una iniciativa que propone un banco de tierras para poner en contacto a agricultores y terrenos logrando establecer una soberanía alimentaria y dando cauce laboral a personas que debido a la carencia de terrenos no pueden acceder a un nicho de empleo que los hace felices.
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