No funcionó la de Almunia y Borrell y ahora Rubalcaba no quiere probar la misma medicina. El secretario general del PSOE ha advertido al presidente de su partido, el andaluz José Antonio Griñán, que no admitirá la convivencia con un candidato elegido en ‘primarias’ pues es un proceso que, en su opinión, puede y debe esperar a 2015
Rubalcaba reunió ayer a la ejecutiva socialista para escuchar la rendición de cuentas de Patxi López y Pachi Vázquez sobre su doble derrota electoral en el País Vasco y Galicia, pero, sobre todo, para comprobar si José Antonio Griñán, presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, daba la cara y mostraba sus cartas. Griñán y sus colaboradores llevan una semana filtrando la idea de que el liderazgo de Rubalcaba está amortizado y de que hace falta una cura de urgencia para frenar la sangría electoral que sufre el PSOE desde 2011.
El propio Griñán no se ha descartado como futuro candidato electoral, si bien en la ejecutiva de ayer prefirió ser precavido y hacerse eco de algo que es una evidencia: que en los últimos ocho meses el PSOE no ha sido capaz de elaborar una alternativa creíble, entre otras razones por las dificultades para desvincularse de la herencia que dejó el ex presidente Zapatero. El propio Rubalcaba, en esta especie de sálvese quien pueda que se detecta como estrategia generalizada en amplios sectores del PSOE, se desligó ayer de la reforma constitucional decidida por Zapatero en agosto de 2011 para evitar el rescate. “La propuesta la hizo el anterior presidente del Gobierno y yo entonces no formaba parte del mismo, solo era candidato, y para nada resulta desconocida cual fue mi posición sobre la forma y el fondo de esa decisión”, añadió para subrayar su oposición a la misma.
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