En menos de una semana se han conseguido más de 400 firmas de investigadores que apoyan la petición para que se permitan digitalizar los libros sacramentales de la diócesis de Mérida-Badajoz.
Por orden del Arzobispados, estos libros deberán cederse en breve al Archivo Diocesano de Badajoz, una medida que ha provocado la inquietud de muchos ayuntamientos e instituciones locales, al considerar que se trata de una pérdida de su patrimonio documental centenario.
La mayoría de estas series de libros parroquiales comienza en el siglo XVI y, tras permanecer casi cinco centurias en sus iglesias de origen, van a tener como destino final y con carácter permanente Badajoz.
Es precisamente la lejanía física de la capital archidiocesana respecto a muchas de estas localidades lo que acentúa el sentimiento de que los fondos se desvincularán definitivamente de sus orígenes y se dificultará la labor de los investigadores locales.
La recogida de firmas continúa con la esperanza de que el arzobispado acceda a la digitalización de los libros, una medida que compatibilizaría el interés de la Iglesia por agrupar los libros con el objetivo de que puedan ser accesibles para la investigación.
La inestabilidad se acentuará en la jornada del viernes. Volverán a crecer nubes de evolución en las comarcas del sur de la comunidad. Nubes que es probable que dejen algunos chubascos que puntualmente irán acompañados de tormenta
Georges Moustaki, cuyo verdadero nombre era Giuseppe Mustacchi, había nacido el 3 de mayo de 1934 en Alejandría, de padres greco-judíos emigrados a Egipto. Se trasladó a París en 1951 donde conoció enseguida aGeorges Brassens quien le introdujo en la vida nocturna de Saint-Germain-des-Prés. Dice la leyenda que fue en su honor por lo que adoptó el nombre de George, con el que se le conocerá como cantante en el mundo entero.