En pleno ecuador del verano y con calores sofocantes, uno puede pensar que en España, las temperaturas alcanzan máximos históricos por varios motivos: el cambio climático, el ciclo de la vida y la calentura catalana. No es lógico que todo lo que huela a español levante tanto odio en un sector de la sociedad catalana, la que por cierto y mientras atacan de forma desmedida a España y a los españoles, no reniega de las ventajas que supone pertenecer y formar parte del Estado de Derecho, sobretodo los políticos que siguen cobrando del erario público sus millonarios sueldos y disfrutando de tantos privilegios. A Dios rogando y con el mazo dando. No importan los problemas reales de los catalanes ni las necesidades de miles de familias que en Cataluña pasan hambre, necesidades y viven rodeados de miseria, entre ella, la miseria de sus políticos radicales, ineptos e incapaces de “coger al toro por los cuernos”, nunca mejor dicho. La sociedad catalana, está cansada y hastiada de debates y discusiones tan tontas e innecesarias. La prohibición de las corridas de toros en Cataluña, más allá que un gesto de desvincularse de una tradición española, es un paso hacia la destrucción de empleo, un gesto de totalitarismo y un gesto evidente cercano a una dictadura. Estos políticos, manejan a su antojo el sentir general del pueblo y cuando saben que el pueblo, no les va a dar la razón de antemano, toman decisiones sin consultar al propio pueblo, basándose en la soberanía del parlamento catalán. Ya podrían haber movilizado a la sociedad catalana a un referéndum para preguntar sobre el tema y otro gallo hubiera cantado, pero como eso no interesa, la decisión se toma como se ha tomado, a traición. Y es que es evidente que estos políticos rancios y antiguos, hacen un flaco favor a la prosperidad catalana y española. Son una minoría con poder, y eso debe cambiarse sí o sí, en las leyes de nuestro país, concretamente en la que reparte la representación parlamentaria, para dejar de dar poder a los separatistas, pues de algún modo, atentar contra el Estado de Derecho, España, los españoles, la Carta Magna y el Rey, debe castigarse apartando a los individuos que osan a hacerlo, tal y como se hace con los terroristas, pues podríamos decir que esto, no es política sino otra forma de terrorismo. No hay más que analizar las decisiones y los planteamientos de estos políticos de tres al cuarto cuando proponen la prohibición de vender las muñecas flamencas, tan representativa de nuestro país. Supongo que para ellos, es mejor vender al muñeco del Cagané, tal vez porque representa realmente lo que son, una auténtica mierda que, sin oficio, está enfrentando a millones de personas con dos dedos de luces. Fobia a lo español y a todo lo que huela a España. Odio, rencor, insultos, vejaciones verbales, malas palabras, malos hechos y gestos. Esta es la política que radica en Cataluña por culpa de la ley electoral de este país. Pero hay que recordar a estos politiquillos que en realidad no representan a nadie, que por las leyes de este país, ellos son lo que son. Que gracias a extremeños y andaluces, Cataluña es hoy lo que es. Que gracias a la política fiscal y de impuestos de España, hoy Cataluña es grande y fuerte porque si los empresarios catalanes con empresas en otras regiones, pagaran sus impuestos en dichas regiones, que así debería ser, tal y como hizo la familia Ruiz Mateos en Extremadura con APIS y FRUCO, entonces cantarían de otra manera la canción. Como quiera que sea, esta gente no puede tener representación pues van en contra de la democracia, la convivencia y las reglas del juego. Y recuerden si van a Cataluña, compren souvernirs en las tiendas de chinos, típicos de China, para llevarse un buen recuerdo de España, porque cosas alegóricas a nuestro país, dejarán de existir. Y ahora con más orgullo que nunca, VIVA ESPAÑA, su gente y sus comunidades.