La Medalla de Extremadura, se ha convertido en la Medalla del
Presidente. Actualmente es el Presidente de la Junta de Extremadura
quien tiene la prerrogativa de concederla, desvirtuando así lo que
debería ser el fruto de una reflexión e ilusión colectiva, y no
individual.
Hay que cambiar el Decreto, y debe ser el Pleno del
Parlamento, a través de los representantes del pueblo, quienes con
mayoría cualificada la concedan. Y previamente hay que abrir la
posibilidad a los extremeños de proponer, en un proceso público sus
propuestas.
No seré yo quien diga que los extremeños que actualmente
la tienen no tengan méritos más que suficientes para ello, pero hay que
mejorar las cosas, no caer en el inmovilismo.
La Medalla de
Extremadura la tienen que conceder los extremeños, es un derecho que
tenemos que ponerlo en exclusiva en sus manos. Deben tener la
posibilidad de hablar de quienes creen con méritos por toda una vida de
dedicación a Extremadura, a lucir nuestro máximo galardón, en ocasiones,
más allá de sus propias obligaciones profesionales o personales.
Mi enhorabuena a los que este año recibirán esta distinción.