Domingo, 12 septiembre 2010

DOLOR Y LÁGRIMAS EN OLIVA, PALOMAS Y PUEBLA

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Francisco de Borja Gutiérrez

Extremadura llora con impotencia y serenidad a sus siete hjos, desaparecidos de forma brutal en la fatídica curva de la provincial EX -336, que une las localidades de Oliva de Mérida y Villagonzalo, en un once de septiembre más, que engrosa la historia de la Extremadura negra, y que en pleno siglo XXI observa impotente la estela de la imprudencia, que desgraciadamente se sigue imponiendo al sentido común. Oliva de Mérida, Palomas y Puebla de la Reina han despedido a sus hijos en medio de una conmoción y un silencio, solo rotos por lágrimas y dolor imposibles de contener. El luto oficial ha comenzado, para acompañar al respeto hacia los familiares y amigos de las siete víctimas del once de septiembre de 2010.

Ni siquiera la dureza de la actual ley de Seguridad Vial sirve para evitar muertes inesperadas de jóvenes usuarios de las carreteras españolas. Ni puntos, ni retirada de carnets, ni sanciones económicas, pueden ni con el alcohol, ni con el exceso de velocidad, ni con la imprudencia. Es duro, es triste, pero es así de real. No es ya jugarse la vida por ti mismo sino por el error de los demás. Salir a la carretera es ser candidato a engrosar  las estadísticas de los sucesos luctuosos que ocurren a diario, que se incrementan en los fines de semana, en un elevado porcentaje por culpa del ser humano.

Es obvio que la calidad de las vías en la región extremeña ha mejorado casi al cien por cien en los últimos años y que la siniestralidad ha disminuido respecto a años precedentes. pero no es menos cierto que cuando menos se espera, un suceso de considerables dimensiones, con muertos y heridos en números alarmantes, rompe las previsiones y los datos para hacerlos crecer de forma insospechada.

Si aún no nos había dado tiempo a recuperarnos del tremendo accidente ferroviaro de Carmonita, donde perdían la vida tres jóvenes extremeños, de nuevo Extremadura llora con impotencia y serenidad a siete hjos más, desaparecidos de forma brutal en la fatídica curva de la provincial EX -336, que une las localidades de Oliva de Mérida y Villagonzalo, en un once de septiembre más, que engrosa la historia de la Extremadura negra, que en pleno siglo XXI sigue impotente la estela de la imprudencia, que desgraciadamente se sigue imponiendo al sentido común. Reflexionemos, pues, sobre ello.

Oliva de Mérida, Palomas y Puebla de la Reina han despedido a sus hijos en medio de una conmoción y un silencio solo roto por  lágrimas imposibles de contener. El luto ha comenzado a acompañar al respeto hacia los familiares y amigos de las siete víctimas del once de septiembre de 2010, en un verano caliente y terrorífico en cuanto a accidentes en las vías extremeñas se refiere.

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2 Comentarios
felipe santos
Fecha: Lunes, 13 septiembre 2010 a las 01:03
estos jovenes de hoy en dia con grandes coches y poco cerebro es lo que les pasa. ¿Y ahora la familia de los que iban tan tranquilos a una boda, que? ¿quien les consuela y les devulelve a esos padres y marido a esos huèrfanos y a esa viuda que ha dejado el conductor del bmw? suena fuerte, pero ellos son los que menos culpa tienen de todo, al igual que las familias de los cuatro chavales, que ahora no hay nada que reprocharles, porque bastante tienen. descansen todos en paz.
MARIA C.
Fecha: Domingo, 12 septiembre 2010 a las 22:52
Y qué hacía un chico de esa edad conduciendo un BMV?
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